La Casa Blanca al desnudo






De la silla presidencial a la cama hay sólo un paso.

Parece que el poder es afrodisiaco o algo que las mujeres encuentran muy sexy. Si esto es cierto, el hombre más poderoso del mundo, debe de vivir rodeado de tentaciones: mujeres voluptuosas que buscan algo más que una fotografía o un saludo efusivo. Por eso, resulta muy interesante revisar algunos de los casos más sonados de presidentes de los Estados Unidos que se han distinguido por sus líos de faldas. Y es que, desde antes de la Lewinsky y la Monroe, en la Oficina Oval ya se cocían habas…


John Adams (1735 – 1826).
El segundo presidente de los Estados Unidos, durante su campaña por la reelección en 1800, fue protagonista de un rumor que lo acusaba de usar a Charles C. Pinckney – candidato a vicepresidente – como alcahuete; según estos alegatos, Adams había mandado a Pinckney a Inglaterra a conseguir cuatro jovencitas de buen ver, dos para cada ancianito. Al opir el rumor, Adams reviró: “Declaro por mi honor que, de ser cierto esto, Pinckney me ha engañado y se ha quedado con las cuatro”.

Grover Cleveland (1837 – 1908).
El único presidente que ha ocupado la Oficina Oval en dos ocasiones no consecutivas, también tuvo “cola que le pisaran”.  Cuando fue alcalde de la ciudad de Buffalo, tuvo relaciones íntimas con una prostituta y acabo siendo padre de uno de sus hijos. Al ser acusado de “comportamiento inmoral”, Cleveland acepto los hechos y dijo que, incluso, pasaba una cuota mensual para la alimentación de la madre y el hijo. El incidente no pasó a mayores.

Thomas Jefferson (1743 – 1826).
Desde sus días de la escuela, el tercer presidente de los Estados Unidos era un libertino que seducía incluso a las esposas de sus amigos y vecinos, y cuando fue diplomático en París, tuvo varios affaires con mujeres casadas. Además, el autor de la Declaración de Independencia, al quedar viudo, tuvo seis hijos con una de sus esclavas negras – una joven llamada Sally Hemings – que, para más señas, resultó ser media hermana de su finada esposa Martha; en otras palabras, su cuñada.

Warrem G. Harding (1865 - 1923).
Uno de los peores presidentes del vecino país era, además, un mujeriego: tuvo un romance con Carrie Fulton Phillips, esposa de un amigo suyo, que más tarde intentó chantajearlo. Pero el verdadero escándalo fue una joven llamada Nan Britton, con quien – a pesar de una diferencia de 37 años de edad – tuvo una hija ilegítima de nombre Elizabeth Ann Britton. Nan escribió un libro en el que cuenta su amorío y cómo, incluso, “tuvieron sexo en un clóset de la Casa Blanca”.

Para agregar.
·         En 1998, el presidente Bill Clinton pide disculpas por haber tenido una “relación no apropiada” – básicamente sexo oral – con la becaria Mónica Lewinsky en la Casa Blanca. El Senado lo perdona.
·         En 1963 muere la actriz Marilyn Monroe, quien era amante de John F. Kennedy. Hay dos hipótesis: se suicidó por el presidente o él la mando matar para que no revelara secretos de Estado.



Fuente: Revista Algarabía Extra “Sexoescándalos de los famosos”.

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