Sector Financiero Mexicano en el Porfiriato






La inversión de capitales y tecnología en México resultaba en provecho de la economía. Si antes no se habían interesado en México, era porque la situación política del país no garantizaba la  seguridad que exigían para sus capitales y las vidas de sus hombres.

Aspecto monetario.
En cuestión monetaria, lo más relevante fue la devaluación del peso mexicano, ocasionada por la depreciación del precio de la plata a nivel internacional.

El peso mexicano se depreció rápidamente respecto a su intercambio con otras monedas. En 1870, el dólar y el peso se intercambiaban prácticamente al mismo precio, en 1890 la relación era de un peso por 83 centavos de dólar, y en 1984 un peso se intercambiaba por 51 centavos de dólar.

La acuñación de monedas de plata fue muy superior a la de todas las demás, y la seguía la de oro, en cuanto al número de piezas acuñadas. En el sistema monetario se incluía la emisión de billetes, aunque su importancia fue muchísimo menor que la acuñación de moneda metálica.

Entre 1881 y 1990, las exportaciones de plata acuñada representaron el 80.72% del total de la explotación de plata en México, y la cotización del peso mexicano en el extranjero se basaba en el alto contenido de metal puro, superior a cualquiera de las monedas existentes entonces. Cuando en el mercado internacional se adoptó el patrón oro eliminando a la plata, se agravó la situación de la moneda mexicana, ya afectada por la depreciación del precio de la plata.

La crisis económica se hizo más aguda durante los años 1891-1894, y a partir de 1895, comenzó a solucionarse con las medidas adoptadas por el Secretario de Finanzas, José Ives Limantour, quien habría de colaborar, en gran parte, para alcanzar los superávits y el desarrollo que caracterizaron a la 2° fase del Porfiriato.

Algunas de las medidas tomadas por Limantour fueron:
Ø  La creación de nuevos impuestos que gravaban los ramos de producción que no había sido afectados por la crisis.
Ø  La reducción de los gastos y servicios públicos.
Ø  La búsqueda de nuevas fuentes de ingresos.
Ø  El arreglo de la deuda pública mediante la ley de Mayo de 1893.

Al final del año fiscal 1895, Limantour había logrado un superávit de más de 2 millones de pesos, por primera vez en la historia de México.

Sector bancario.

En 1864 se instaló en la Ciudad de México la sucursal de un banco inglés, que tomó el nombre de Banco de Londres – México, en 1884 se funda Banamex (en ese tiempo su mayor capital era de origen francés, hoy es parte del corporativo bancario estadounidense Citigroup).

Las únicas instituciones de crédito que tenían concesiones oficiales eran tres bancos en Chihuahua, el Banco de Londres, el Banco Nacional Mexicano y algunos permisos otorgados para ese propósito al Monte de Piedad.

Cuando Limantour estuvo al frente de la Secretaría de Hacienda organizó el sistema bancario a través de La Ley General de Instituciones de Crédito en 1897, la cual tuvo el objetivo de reorganizar los bancos con un criterio de especialización que consideraba únicamente tres tipos de instituciones:
Ø  Bancos de emisión: Autorizados para fabricar moneda en metálico y billetes.
Ø  Bancos reaccionarios: Otorgaban créditos para fomentar las actividades industriales y comerciales.
Ø  Bancos hipotecarios: Efectuarían operaciones de hipoteca sobre fincas urbanas y rurales.

Ingresos del gobierno.
A partir del año fiscal 1881, el presupuesto se dividió en tres grandes grupos: contribuciones sobre importaciones y exportaciones, Contribuciones Interiores, Contribuciones por Servicios de Aprovechamiento y Ramos Menores.

En 1896, un nuevo decreto suprimió las alcabalas ya que obstaculizaban el desarrollo del comercio al aumentar el precio de las mercancías en los lugares donde tuviera que cruzar.

Egresos del gobierno.
Las secretarías que en mayor proporción absorbían el gasto público fueron: Hacienda (con cerca del 35%), Guerra y Marina (con el 20%), Fomento (13.8 %) y Gobernación (8.1%).

Deuda.
La situación de déficit permanente heredado de anteriores administraciones, habían hecho que México no fuera sujeto de crédito internacional, pero con el reconocimiento de la deuda inglesa, México logró que se recobrará el crédito en el extranjero y que se pudieran concertar nuevos préstamos.

La renegociación de la deuda externa era un asunto de singular importancia para Limantour, porque aproximadamente el 80 % de los ingresos públicos en los primeros años del Porfiriato eran absorbidos por los pagos a los países acreedores de nuestra deuda. Para 1909 la deuda pública nacional ascendía a los 450 millones de pesos.



Fuente: wikipedia.org

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