El Yeti. Ni es abominable ni es hombre









En Rusia le dicen Chuchuna; en los Estados Unidos, Pie Grande.

Su espíritu vive en la cordillera del Himalaya. Los sherpas – nativos de la región – están seguros de ello. Alguien escuchó sus pasos. Alguien lo vio. Su primera aparición data de los años 20, pero hasta la década de 1950, Erick Shepman organizó la primera de muchas expediciones para ir tras sus huellas. Nadie le ha mostrado al mundo pruebas irrefutables de la existencia del Yeti – “Metoh Kangmi”, en tibetano –, “el abominable hombre de las nieves”. Dicen que es una criatura peluda y bípeda, muy inteligente. Algunos lo describen como tímido, omnívoro, que mide menos de tres metros; otros como un gigante carnívoro, incluso antropófago, de cuatro o cinco metros de altura. Hay quienes afirman que lo ha oído silbar o emitir “aullidos” similares al graznido de una gaviota. Para los más, es un espíritu de las montañas con poder de vida o muerte sobre los seres humanos que sólo puede ser visto en “estado alterado de conciencia”.


 
Fuente: Revista Algarabía Extra “Lo insólito y lo sobrenatural” Año 2 #3, p.49.

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