Los Toltecas

Los toltecas eran grupos originarios del norte de Mesoamérica, esto es, chichimecas que llegaron a la altiplanicie de México. Originalmente los guiaba Hueman, su gran sacerdote. Después fue Mixcóatl, un guerrero que conquistó algunas zonas del norte del valle de México y se estableció en Culhuacán, lugar cercano al cerro de la Estrella, desde donde continuó sus conquistas que abarcaron otras zonas del valle de México, Toluca, el Mezquital, Morelos y el sur de Oaxaca.

En un principio, los toltecas con su señor Mixcoátl se dedicaron a la agricultura: cultivaron maíz, frijol, chile y algodón; aprendieron a fabricar telas del algodón, a elaborar piezas de cerámica, y joyas de oro y plata. Más tarde con sus productos iniciaron un activo intercambio comercial con otras culturas, como la teotihuacana.

Pese al periodo de esplendor que se inició con Mixcóatl, surgieron revueltas para arrebatarle el poder. Sus enemigos triunfaron. Tras la muerte de Mixcóatl, su hijo Ce Acatl Topiltzin acaudilló al pueblo leal y logró vencer a los enemigos de su padre.

Al recuperar Topiltzin el señorío de Culhuacán, adoptó también el nombre del Dios Quetzalcóatl, uno de los dioses más venerados en toda Mesoamérica. A partir de este momento Ce Acatl Topiltzin quedó divinizado y su figura se confundió con la del dios.

Tiempo después Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl decidió buscar otra región donde establecerse junto con su pueblo. Llegaron a una zona del actual estado de Hidalgo y dominaron a los pueblos allí establecidos. Fue entonces cuando decidieron construir una ciudad a la que dieron el nombre de Tula. Fue fundada a mediados del siglo X. Representó un nuevo tipo de ciudad, entre las que se construyeron en Mesoamérica. En vez de levantarse sobre una llanura, como Teotihuacán, se edificó sobre una cima defendible.

El núcleo principal de la metrópoli tolteca más importante se componía de una amplia zona central con un pequeño adoratorio en el centro y estaba delimitada por otros edificios como la pirámide llamada de los Atlantes.

Los toltecas rindieron culto al Sol y la Luna, y tuvieron preferencia por los dioses Tezcatlipoca y Quetzalcóatl que representaban principios opuestos. El primero, según algunos pobladores, exigía sacrificios sangrientos. El segundo era enemigo de estas manifestaciones. Por eso hubo división entre los toltecas.

La ciudad de Tula fue abandonada hacia el año 1160 a. C., probablemente por otra invasión de bárbaros chichimecas que en esa época eran una de las mayores amenazas.


Fuente: Supertareas 4, Fernández Editores.








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