Mundial Suiza 1954. Enfrentan mar de adversidad

Con todos los factores en contra se presentó la Selección Mexicana en Suiza y aún así le plantó cara a Francia antes de ser acuchillados por el árbitro español Asensi.

La suerte le volteó la cara a la Selección Mexicana, incluso antes de que el Mundial de Suiza 1954 arrancara. La devaluación del peso an Abril de ese año, de 8.64 pesos a los 12.50 por dólar estadounidense, obligó a enviar una escuadra de solamente 19 mexicanos en lugar de los 22 registrados ante la FIFA.


“Algo afectó (la devaluación) fuimos 19 y en México se quedaron José Antonio Roca y Mario Ochoa, que habían sido mundialistas en Brasil 1950 y Ranulfo Cortés, con la idea de que si se necesitaba a alguno pues lo mandarían”, explicó José Luis Lamadrid, delantero titular de aquella escuadra.

“Solamente jugamos tres partidos de preparación antes del Mundial, todos en México, contra el Toluca, Necaxa y el Puebla, tal vez eso fue en parte, por la cuestión económica de ese año”, agregó el Ingeniero.

Enfrentar a los brasileños en una cancha de futbol coloca a sus contrincantes ante una inminente derrota, la distancia de infraestructura en aquella época era abismal.

“Por ejemplo, Brasil en esa época ya llevaba psicólogo, cocinero, kinesiólogo, preparador físico, de todo y nosotros estábamos lejos de eso, solamente iba don Antonio (López Herranz) y el ‘Viejo’ Manuel Artero que era nuestro masajista, utilero y hasta doctora corazón, eso te habla de la limitación con la que iba el equipo”, recordó Lamadrid.

Las altas posibilidades de resultar goleados salieron a la luz cuando la escuadra azteca debió encarar a los cariocas en su primer partido, donde incluso el ánimo de los jugadores aztecas era pesimista.

“No vamos a hacer nada. Venimos a Suiza para seguir la tradición de que México esté presente en todas las grandes manifestaciones internacionales. Creo que Hungría va a ganar la Copa y que Brasil es inferior a ellos”, declaró ‘La Pina’ Arellano en ese entonces.

“Un señor (Manuel Seyde) que en paz descanse nos puso ‘los ratoncitos verdes’, digo de muy mala leche, de muy mal gusto, por que en primer lugar para juzgar tienes que sopesar las cosas, nosotros no llevabámos preparador físico, carecíamos de muchas cosas, un viaje lo hacías en dos o tres transbordes, hoteles de tres estrellas… había gratificaciones, no había los sueldos que hay ahorita, no había roce internacional”, señaló el arquero Antonio Carbajal.

Lamadrid recuerda que había un jugador brasileño llamado Julinho, quien lo dejó boquiabierto.

“Ya perdíamos 4 – 0 y en el segundo tiempo tomó un balón y lanzó un tiro impresionante que se fue a meter a la hoquilla”, comentó con asombro.

Quizás la inferioridad ampliamente conocida del futbol mexicano en comparación con el brasileño ayudó a que nadie se sintiera decepcionado, caso contrario al que se vivió ante el enfrentamiento contra los franceses, donde los pronósticos generales apuntaban a una posible victoria o por lo menos al empate que los mexicanos ya tenían en la bolsa.

“Vino a vernos un periodista de L’ Equipe, quien decía que si todos los jugadores mexicanos eran como el portero Antonio Carbajal y el delantero Lamadrid, Francia no iba a tener un día de campo en Ginebra el 19 de Junio de 1954, por eso me acuerdo de esa fecha”, recordó Lamadrid.

Sin embargo, aunque para aquellos años los franceses no eran la potencia deportiva que actualmente son, decir que su técnica era pobre al lado que la de nuestros connacionales, reuslta absurdo y así lo demostraron con un juego, que si bien no se destacó por su espectacularidad, si dejó en claro que los competidores estaban en condiciones más que similares.

“Dominamos 60 ó 70 minutos aunque íbamos abajo 1 – 0 y luego vino el autogol de Raúl Cárdenas, veníamos cuesta arriba y metí mi gol, en una jugada donde me dan el balón, se la atraso a José ‘Chepe’ Naranjo, quien manda un pase a profundidad, sacó al arquero y se la tiro a un lado.

“Más adelante, en una pared entre Tomás Balcázar y yo, Tomás hizo el 2 – 2 y poco después de eso repetimos la misma jugada y Francois Remetter le hizo un paradón a Balcázar y en el despeje vino la jugada en donde Narciso ‘Chicho’ López tapó el disparo con el pecho y se marcó como penalti (el del 3 – 2 final adverso)”, detalló el ingeniero.

Los galos se llevaron la victoria gracias a un penalti pitadio por el árbitro Manuel Asensi, quien fue duramente criticado y quien incluso debió ser escoltado por policías fuera del estadio, ya que la inconformidad de los fanáticos los llevó a brincar la cancha.

“Me metí al vestidor enojado, muy molesto, muy incómodo, sobre todo por la forma, en que perdimos ese partido, el autogol de Raúl Cárdenas, la jugada de ‘Chicho’ López que, muy valiente se tiró para tapar un tiro que ya estaba ahí yo hincado para esperarlo, le pegó en el pecho y el árbitro un español, Asensi, marcó el penal… pues estaba molesto, todos estaban molestos”, recordó ‘La Tota’.

“El penalti fue un regalo para los franceses quienes no merecían ganar”, aseguró el general Nuñez. 

    

Fuente: Por David Cáliz en Récord. Ediciones Especiales. Todo sobre Sudáfrica 2010, p. 50 - 52.









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