La vida antes de la Navidad de Jesús

Juan el Bautista.
El trabajo que Jesús realiza durante su vida en la tierra, tiene su base en los anuncios de Juan el Bautista. Su padre es Zacarías y pertenece al clero judío, en tanto que Isabel, su madre, es miembro de la rama más próspera del mismo grupo familiar al que también pertenece María, la madre de Jesús y prima de Isabel. Este matrimonio de Zacarías e Isabel, tiene muchos años de casados y muy pocas esperanzas de concebir un hijo, pero es tal su devoción y fe en Dios, que les es permitida la concepción de Juan igual a la de Jesús. Les es anunciada por un ángel y saben antes de nacer, que será un elegido, al ser él quien divulgue, desde su adolescencia hasta el final de sus días, la llegada del Hijo de Dios y del Hombre.


María y José.
José, el padre humano de Jesús, es hebreo pero con rasgos raciales no judíos que se han agregado a su árbol genealógico, principalmente a través de líneas femeninas de sus ascendientes. Es un hombre de modales suaves, extremadamente minucioso y fiel en todos los aspectos a las prácticas religiosas de sus pueblo, también posee el don de hablar poco y pensar mucho.

Algunos estudiosos aseguran que los antepasados de José se remontan a los tiempos de Abraham y a linajes más antiguos que llegan hasta los sumerios y los noditas a través de las tribus meridionales del antiguo hombre azul, hasta Andón y Fonta, aunque otras fuentes dicen que David y Salomón no son antecesores en línea directa de José, cuyo linaje tampoco se remonta directamente hasta Adán. Los ascendientes directos de José son artesanos constructores, carpinteros, albañiles y herreros, él mismo es carpintero y más tarde contratista.

Esta es la lista de la que la Biblia católica dice que desciende José a partir de Abraham, Isaac, Jacob, Judas, Farés, Esrón, Aram, Aminadab, Naasón, Salomón, Booz, Obed, Jesé, David (Rey), Salomón (Rey y Sabio), Roboam, Abías, Asá, Josafat, Joram, Ocías, Joatam, Acaz, Ezequías, Manasés, Amón, Josías, Jeconías, Salatiel, Zoroabel, Abiud, Eliacim, Azor, Sadoc, Aquim, Eliud, Eleazar, Matán, Jacob, José y Jesús. Mateo dice que fueron catorce las generaciones desde Abraham hasta David, catorce de David hasta la deportación a Babilonia, es decir entre Josías y Jeconías y catorce desde la deportación a Babilonia hasta Jesús.

La razón de esta creencia es que José parte para Belén, la ciudad de David, para registrarse en el censo romano, pero se debe al hecho de que, seis generaciones antes, el antepasado paterno de José de aquella generación, siendo huérfano, es adoptado por Sadoc, descendiente directo de David; por eso José también cuenta como perteneciente a la “Casa de David”.

María, la madre terrestre de Jesús, desciende de una larga y extraordinaria estirpe de antepasados que comprende muchas mujeres entre las más notables de la historia humana. Aunque María es una mujer típica de su tiempo y generación, con un temperamento bastante normal, cuenta entre sus antecesores a mujeres tan ilustres como Annón, Támar, Rut, Betsabé, Ansie, Cloa, Eva, Enta y Ratta. Ninguna mujer judía de la época posee un linaje que tenga en común progenitores más ilustres o que se remonte a orígenes más prometedores.

Cuando joven, José es contratado por el padre de María para construir un anexo en su casa y ahí, María conoce a José y a partir de ese momento, empieza el cortejo amoroso de la pareja, destinada para ser los padres terrenales de Jesús.

José y María se casan en Nazaret, cuando él tiene veintiún años de edad. Poco después se trasladan a su nuevo hogar en la misma ciudad, construido por José con la ayuda de dos de sus hermanos. La casa está situada al pie de una elevación que domina de manera muy agradable la comarca circundante y que será donde Jesús pasará muchas horas de su vida infantil y adolescente, cada vez que busca refugio solitario para sus juegos y meditaciones.

Anunciación a María.
Cierto día, antes de que José regrese al hogar, el arcángel Gabriel se aparece a María y le dice: “Vengo por orden de mi Maestro, a quien tú amas y alimentas. Traigo gratas noticias al anunciarte que tu concepción está ordenada por el cielo y que cuando llegue el momento serás la madre de un hijo; lo llamarás Jesús y él inaugurará el reino de los cielos entre los hombres. No menciones esto a nadie más que a José y a Isabel, tu prima, quien pronto dará a luz un hijo cuyo nombre será Juan. Él preparará el camino para el mensaje de liberación que tu hijo proclamará a los hombres con gran fuerza y profunda convicción. Mi bendición te acompaña y el Señor de toda la tierra te protegerá”.

Durante varias semanas, María reflexiona en secreto sobre esta visita y sólo cuando está totalmente segura de que espera un hijo, se atreve por fin a revelar a su esposo estos acontecimientos inusitados. José escucha toda la historia sin decir palabra y aunque confía plenamente en María, queda muy preocupado por ello. Tiene duda sobre la visita del arcángel Gabriel, ¿Cómo es posible que un descendiente de seres humanos pueda ser un hijo con origen y destino divino?, y únicamente después de varios días de reflexión, tanto él como María concluyen entre regocijados y preocupados, que han sido elegidos como padres del Mesías salvador del mundo.



Fuente:
Los Grandes. Jesús, Editorial Tomo, p. 19 – 24.








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