Cavernario Galindo y Gori Guerrero: Una rivalidad memorable

Existe, en los anales de la lucha libre, una batalla que dejó una indeleble impronta en la mente de los aficionados. Se trata de la lucha encarnizada, salvaje y durísima que protagonizaron Gori Guerrero y Cavernario Galindo en el 21 Aniversario de la EMLL en 1954. Pero para comprender a fondo esta rivalidad es necesario regresar un poco en el tiempo.


Corría Octubre de 1949 cuando se enfrentaron El Santo y Gori Guerrero, “la pareja atómica”, la cual tenía para entonces cinco años de haberse formado, y la pareja recientemente formada por Wolf Rubinski y Cavernario Galindo. La lucha fue intensa, los golpes y castigos propinados por la pareja de Rubinski y el Cavernario fueron más allá de lo permitido, al grado que Gori Guerrero sufrió una lesión severa en la frente de la que salía sangre a borbotones. Los médicos de la arena no lo dejaron volver al ring, e incluso, lo llevaron de urgencia al hospital para prevenirle una hemorragia mayor. Gori juró vengarse y solicitó a la empresa una revancha con los dos rivales, con cada uno en manos a mano. El primero fue Wolf Rubinski, el 28 de Octubre de 1949, los asistentes a la Arena Coliseo que estaban deseosos de saber si Gori sería capaz de consumar su venganza, vieron con sorpresa a un Gori Guerrero lleno de furia que aniquilaba con facilidad al luchador nacido en Letonia. El siguiente viernes, se pactó el mano a mano contra Cavernario Galindo, y en una lucha encarnizada, ganó Cavernario gracias a su mayor resistencia y condición física. La venganza no se consumó, pero el resentimiento de Gori hacia el Cavernario aumentó exponencialmente. Gori Guerrero buscaba por varios medios enfrentarse al Cavernario y consumar su venganza.

Tiempo después, el viernes 13 de Abril de 1951 se pactó una batalla campal en la que participaron Cavernario Galindo, Gori Guerrero, Raúl Torres, Jack O’ Brien, El Santo, Blue Demon, Chico Casasola y el debutante Jalisco González. Las batallas que de ahí se desprendieron fueron opacadas por la fiereza y el salvajismo del enfrentamiento entre Cavernario Galindo y Gori Guerrero. El réferi, Eddie Palau, no podía contener a las bestias y dejó un mal sabor de boca cuando pensó que Gori estaba vencido y no podía incorporarse decretando el triunfo de Cavernario Galindo. Los aficionados clamaban para que los dejaran seguir luchando, pero el veredicto ya se había dado, así que para el siguiente viernes se pactó un mano a mano en superlibre entre ambos contendientes enfurecidos. Los mismos ánimos y el mismo calor se sentían en La Arena Coliseo. Arribó primero el Cavernario al ring y cuando Gori se disponía a llegar al entarimado, fue recibido por la humanidad de su contrincante en un lance que mandó a Gori hasta las butacas. Ambos luchadores se incorporaron en un santiamén para intentar despedazar a su rival. Como el match era en superlibre ambos luchadores utilizaron lo más salvaje de su repertorio de golpes, patadas, topes, rodillazos, jalones de pelo, etcétera. Entre caída y caída no hubo descanso, ellos no paraban de atacarse e intentar doblegar al oponente. Finalmente, con una serie de rodillazos por delante y por la espalda, el Cavernario pudo mermar al luchador tapatío, quien no pudo oponerse ni zafarse a la rana que le aplicó el “cavernas” para vencerlo tras la cuenta de tres. Gori Guerrero fue derrotado de nueva cuenta por el Cavernario. A finales de 1951 Gori Guerrero fue contratado para hacer una temporada en Estados Unidos.

En Julio de 1954, Gori Guerrero enfrentó de nueva cuenta al Cavernario Galindo. En esa ocasión Gori recibió la peor paliza de su vida, en una función que terminó bañado en sangre y recibiendo numerosos castigos y salvajadas. Gori tuvo que retirarse a Estados Unidos y de ahí mandó un telegrama a don Salvador Lutteroth exigiendo la revancha. Cavernario no accedió a tal petición y el sábado 7 de Agosto en el Diario La Afición salieron publicadas las palabras del Cavernario: –Mi mayor anhelo siempre fue darle una felpa a Gori Guerrero. Se me cumplió. Le di la peor paliza que ha recibido en su vida. No tiene, por tanto, caso para mí volverlo a hacer. Así que no le concederé revancha en ninguna forma. – Pero a pesar de ello, se pactó una lucha de revancha en superlibre para conmemorar el 21 Aniversario de la Empresa Mexicana de Lucha Libre. Por fin, Gori Guerrero logró consumar la venganza que tenía tanto tiempo esperando. Con una voluntad de acero logró sorprender a todos los presentes al derrotar a su gran rival. En el periódico La Afición, del sábado 25 de Septiembre de 1954, la crónica de Antonio Andere señala:

Bañados en sangre él y el Cavernario tuvo que suspenderse el match en la 3° caída// Pero de la enfermería volvieron los dos y Gori obtuvo el triunfo// ¡No podía haber sido de otro modo! Sangrienta y salvaje, derrochando Gori Guerrero poder y coraje y convertido a ratos en un verdadero energúmeno frente a un Cavernario Galindo que no se mostró dispuesto a ceder ni un milímetro de terreno, la revancha superlibre que fue base del programa de anoche en el Coliseo pasará a la historia como la contienda más brutal y salvaje que se haya escenificado sobre un ring mexicano en 21 años de lucha libre. Y al cabo de una cuarta caída, Gori Guerrero alcanzó la victoria y vio así satisfecho su afán de venganza.



Fuente:
CMLL – 85 Años. Lucha Libre, Ed. AM Editores, p. 112 – 113.








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