¿Qué comen los pajaritos?

¡Masssita...! Las siguientes palabrotas son piropos mexicanos que están cayendo en desuso (la verdad algunos son francamente arcaicos), pero no por ello resultan menos ingeniosos para describir a personas bellas, carismáticas y bien formadas por la madre Naturaleza. Los ejemplos perfectos podrían ser esos soñados personajes que adornaron la pantalla grande durante la época de oro del cine nacional, con cuerpos curvilíneos y frondosos que, por cierto, ya tampoco están de moda.

Cromo/Cromito: Simple y sencillamente, y tal como lo dice el Diccionario del Español de México, es «alguien bello a la vista». Cromo es el apócope 'de cromolitografías, estampas coloridas que en el siglo XIX decoraron muchos hogares, principalmente en los EE.UU. Después, en el siglo XX se usaron en la publicidad como carteles, tarjetas comerciales y etiquetas. El caso es que estas imágenes coloridas de gente sonrosada, hermosa, feliz y bien vestida pasaron a ser una manera de describir a alguien que es justamente así en la vida real, o cuando menos, lo parece.

Cuero/Cuerazo: Del latín corium, el Diccionario de la Real Academia Española reporta que sólo en México se usa esta palabra de forma coloquial para definir a una mujer guapa y atractiva. El Diccionario del Español de México se extiende un poco y afirma que es un «hombre o mujer hermoso y atractivo sexualmente». Ambos se quedan cortos. Un cuero es más que eso: es un ser buenísimo, cuya piel quisiéramos tener muy, pero muy cerca de la nuestra.

Forro: Del francés fourrer, 'forrar'. La primera definición que aparece en los diccionarios refiere a una capa que se pone como 'protección para que no se ensucien las cosas, o bien, a una tela que reviste algunas prendas de ropa. ¡Ja! En México refiere, en cambio, a ser muy guapo. Francisco J. Santa María se explaya en este término en su Diccionario de mejicanismos.- «En estilo bajo, pero expresivo, dícese de la muchacha joven y guapa, que denuncia en su hermosura primicias del amor y galas del deseo». De verdad que así lo dice.

Mango/Mangazo: No es sólo una fruta, sino un hombre o mujer bello, delicioso, jugoso y antojable. De nuevo nos olvidamos de las sosas definiciones del DRAE y del DEM—“persona muy atractiva, persona muy guapa”, ¡bah!—, para subrayar la del tabasqueño Santa María, en su Diccionario de Mexicanismos (1959, 1° edición): “Vocablo muy de uso actualmente, con verdadero carácter de vulgaridad y grosería aludiendo a la mujer, hermosa o guapa”. También es aplicable a los hombres.

Monumento: Del latín monumentum, a su vez de monere, 'recordar' y mens, 'mente, memoria’, es justamente, “algo para recordar”. De manera coloquial, a decir del DRAE, usamos este término para calificar a “una persona de gran belleza y bien proporcionada físicamente”. Tanto así, que es inolvidable.


Fuente:
Revista Algarabía, No. 125, Febrero 2015, p. 80 – 82.

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