Cómo vivían los pobladores de la Nueva España

Las clases sociales de la Nueva España vivían en las siguientes condiciones:

  • Los españoles eran los más ricos, gozaban de todos los privilegios y ocupaban los mejores puestos públicos y las más altas jerarquías en el ejército y en el clero. En sus manos estaban el comercio más productivo y las posesiones más valiosas.
  • Los criollos, españoles nacidos en América, eran generalmente personas cultas, pero desempeñaban puestos de segunda categoría. Ni como servidores públicos, ni como eclesiásticos, ni como militares tenían facultad de mando ni se les retribuía bien. Esta situación crearía en ellos, con el correr de los años, sentimientos de rivalidad respecto de los españoles peninsulares y vendría a ser uno de los factores del impulso hacia la independencia.
  • Los mestizos, hijos de españoles e indias, ocupaban posiciones modestas en la vida del Virreinato. Eran soldados, criados de confianza, maestros de escuela elemental, artesanos. No contaban con la simpatía de los españoles ni con la de los indios, pues unos y otros veían al mestizo con desagrado. Posteriormente, los mestizos, cuya clase fue haciéndose más y más numerosa, se aliaron con los criollos para luchar contra los españoles peninsulares.
  • Los indios, si bien no eran esclavos, pues contra eso estaban las leyes españolas, vivían realmente esclavizados, y de tal modo, que la explotación que sufrían, los malos tratos, el hambre y las enfermedades fueron reduciéndolos en número. Para aliviar sus penalidades se trajeron negros de África, éstos si en calidad de esclavos, que, en efecto, ayudaron a los indígenas en los trabajos de las minas y, muy principalmente, en el cultivo de la caña de azúcar. El trato riguroso que afligía a los indios y a los negros originó alzamientos, que fueron reprimidos y castigados con gran severidad por los españoles y una parte de los criollos.
  • Las castas, resultados de nuevas mezclas, fueron vistas durante el Virreinato, con poca estimación. Se debía esto a la enorme importancia que en aquella época se concedía al linaje aristocrático y a lo que se llamaba limpieza de la sangre.

Hoy, por fortuna, sabemos bien que la nobleza de una persona no depende del color de su piel, ni de la raza a la que pertenece, ni de su posición social o económica, sino que es producto de su inteligencia, de su voluntad y de sus buenos sentimientos. Creemos que la justica debe estar con quien tenga la razón; que en la vida no hay un lugar señalado de antemano para cada individuo de cada grupo social, ni para cada raza, ni para seres humanos determinados, sino que la oportunidad de vivir dignamente está abierta a todos, y que a todos se concede la igualdad ante la ley. De ahí que ahora alcancen buen éxito en la vida cuantos luchan con rectitud, decisión y firmeza.


Fuente:
Generación 1960. Mi libro Historia y Civismo. Cuarto Grado, Ed. Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, p. 23 – 25.
App CONALITEG Digital. Generación 1960. Cuarto Grado. Mi libro Historia y Civismo.

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