Los trabajos más peligrosos

Hay quienes arriesgan la salud y hasta la vida al desempeñar su actividad laboral. Checa estas y ya no te quejes de la tuya.

Doble de riesgo en películas, trapecista de circo, alimentador de tigres de Bengala en zoológico o luchador de la Triple A, curiosamente no figuran en los listados especializados sobre chambas peligrosas y, por el contrario, ejercer actividades aparentemente pacíficas, como el periodismo o el transporte, conllevan alto riesgo de padecer violencia y agresión. Los distintos ramos de la construcción y de la seguridad -pública y privada- ocupan los primeros sitios en el ranking de empleos peligrosos.

En México.

Según información de la Secretaría Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México (STyFE) entre los oficios y profesiones más peligrosos en nuestro país están: la industria de la construcción, química, minera y sanitaria; siendo la primera la causante de decenas de muertes al año. Las amputaciones, quemaduras, intoxicaciones, cánceres y fallecimiento, los cuales son algunos de los riesgos y padecimientos a los que se exponen los trabajadores. 

Pesca de Cangrejo.

El gran atractivo consiste en que la ganancia promedio por un mes de labor en época alta (octubre y enero) es de aproximadamente 300 mil pesos, mientras que los dueños de barcos y capitanes llegan a obtener hasta tres millones de pesos al año. A cambio trabajan jornadas de 21 horas a -20 °C, entre olas de 12 metros y vientos de 160 km por hora, bajo una lluvia ininterrumpida. Las tripulaciones emplean trampas de acero de 320 kg que descienden 120 m en las congeladas aguas, donde permanecen 24 horas. El Centro de prevención de Alaska reportó que se registran 260 muertes en el Mar de Bering por cada 100 mil trabajadores, mientras que en el Pacífico el riesgo se incrementa a 310 fatalidades. El 80% de las muertes son el resultado de ahogamientos al caer por la borda o por accidentes de navegación. 

Limpiavidrios en rascacielos.

Serlo a más de 135 metros de altura no es para nada una tarea fácil, pues caer de 34 pisos (los que tiene la Torre del Caballito en Distrito Federal) por accidente, vientos o ruptura de cuerda podría acabar con la vida de alguno de estos intrépidos trepadores, que se la juegan al realizar este arriesgado trabajo. Ganar 150 pesos diarios sin seguro de vida, seguridad social ni sindicato no les impide que desafíen a la muerte. La limpieza de la Torre del Caballito toma unas cuatro semanas y la llevan a cabo dos personas, capacidad de la góndola que los transporta. Su equipo consta de arneses y de la línea de vida que los asegura. 

Limpieza en plantas nucleares.

Los radionúclidos más preocupantes para la salud humana son el yodo y el cesio; tanto rescatadores, equipos de contención y limpieza, personal de primeros auxilios y trabajadores de las centrales nucleares pueden exponerse a dosis altas que causan efectos agudos, tales como quemaduras en la piel o síndrome de irradiación aguda, hasta desarrollar cánceres y llegar a la muerte. En Japón se recurre al engaño para obtener "trabajadores" que continúen las labores de limpieza de la planta número 1 de la central nuclear de Fukushima, pues se recurre a contratar -con mentiras- a mendigos, vagabundos, delincuentes, inmigrantes y pobres, a quienes enganchan con sueldos altos y les ocultan la actividad real a realizar. Entre 700 y mil personas han muerto y miles más han enfermado de cáncer, según las investigaciones del físico Yukoo Fujita, profesor de la Universidad de Keio. 

Cazadores de tornados.

Vientos que van de los 138 km/h para tornados nivel EF 1, capaces de ocasionar daños moderados, hasta los 450 km/h para los EF 5, cuya fuerza ocasiona devastaciones increíbles como la destrucción hasta los cimientos de casas, daños a estructuras de hormigón armado y graves deformaciones estructurales a grandes edificios. Tan peligroso es recabar información e imágenes de esos fenómenos que fallecieron los tres protagonistas de la serie Cazadores de tormentas de Discovery Channel (Tim Samaras, su hijo Paul y el meteorólogo Carl Young). Ellos perecieron cuando perseguían un tornado EF3; la ruta errática del fenómeno alcanzó a los cazatornados en la región de El Reno, Oklahoma, destrozándolos en instantes. 

Recolectoras de perlas.

Los riesgos de sumergirse en el mar se multiplican exponencialmente con cada metro de profundidad que se suma a la inmersión, ya que cada tanto se aumentan las atmósferas de presión que el cuerpo debe soportar. Descender "a pulmón" a más de 25 metros conlleva riesgos como padecer síndromes, desmayos, barotraumas, desorientación y anegamiento. En Ama, Japón, desde hace más de dos mil años es tradición que apneístas desciendan a las profundidades para cosechar los frutos del mar. Actualmente la búsqueda de perlas es su principal ocupación; en la localidad de Kuzaki las mujeres se dedican a su recolección, siendo las Fuñado, apneístas de mayor grado de experiencia, quienes son capaces de descender hasta 25 metros, empleando solo una yukata o bata blanca, visor sencillo, un pequeño cesto flotante y una piedra de descenso. 

Fumadores de volcanes.

Temperaturas entre los 700 y 1,200°C, material incandescente, gases venenosos, y suelos inestables son algunos de los peligros que acechan a documentalistas e investigadores, que se adentran en las inmediaciones de volcanes activos. Su misión: recopilar datos durante la mayor actividad volcánica posible, ¿el riesgo?, morir quemados, intoxicados, deshidratados o desintegrados. "Fue emocionante, dramático y violento, como ver una ventana al infierno", aseguró el explorador canadiense George Kourounis en el archipiélago de Vanuatu. 

Recolectores de moluscos.

La costa de Galicia, en España, es el escenario en el que hombres y mujeres arriesgan sus vidas. Los llamados "percebeiros" desprenden cuidadosamente la mayor cantidad de percebes para no dañarlos y que permanezcan vivos varios días, mientras olas de 4 m azotan las afiladas paredes rocosas; morir aplastados o desmembrados es parte de los riesgos que implica su trabajo diario. Como ves, no es fácil es la extracción del crustáceo cirrópodo; el incentivo: el kilo de percebes se cotiza hasta en 200 euros.



Fuente:
Por Antonio Ruiz Lara en H para Hombres, #188, Enero 2015, Ed. Notmusa, p.132 – 135.

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