Un día, el andariego Principito llegó a la zona de los asteroides y comenzó a visitarlos para hallar algo que hacer y para instruirse sobre esos lejanos cuerpos celestes. El primer asteroide estaba habitado por un rey. El Principito lo encontró sentado en un trono sencillo, pero majestuoso, y vestido de púrpura y armiño.
Un sitio con información relevante de distintos temas dignos de compartir