La Guerra por la Independencia. El Congreso de Chilpancingo

Se nombró a Calleja virrey de la Nueva España. Puso él entonces mayor empeño en la lucha contra los insurgentes. Y, entre tanto, Morelos, que maduraba sus ideas políticas, llegó a una conclusión: era indispensable formar un gobierno que unificara y coordinara el movimiento de la Independencia, vivo en muchas partes del país. Con ese objetivo reunió en Chilpancingo un congreso.

En el Congreso de Chilpancingo hubo representantes de casi todo el país. Figuraban, entre los principales, Ignacio López Rayón, José María Liceaga, Andrés Quintana Roo y José María Cos.

Hijo del pueblo, conocedor de las miserias de éste y de sus necesidades, Morelos quería moderar la opulencia entre los ricos y suavizar la indigencia entre los pobres. Sabía que sólo así podría destruirse efectivamente la esclavitud.

Morelos presentó al Congreso un escrito, llamado “Sentimientos de la Nación”, en el cual se consideraba rota, y disuelta para siempre, la dependencia respecto de los reyes de España; se declaraba que la soberanía radica en el pueblo, quien la deposita en los tres poderes que el pueblo mismo erige para gobernarse, y se proclamaba que no hay esclavos, sino que todos los seres humanos son iguales ante la ley.

El Congreso redactó la Constitución, conforme a los principios antes mencionados, y concedió a Morelos un título: el de alteza, que él rechazó y cambió por otro: siervo de la nación.

La Constitución, que contenía principios muy avanzados, fue jurada en Apatzingán, pero no llegó a aplicarse porque los insurgentes se vieron constantemente perseguidos por el ejército realista, cada vez más poderoso gracias a los recursos que recibía de España.

Por otra parte, lo mismo que contra Hidalgo y demás insurgentes de la primera etapa, la Iglesia Católica perseguía a los insurgentes de la etapa segunda. Morelos y todos los suyos habían sido excomulgados. Se declaró herética y cismática, es decir, contraria a los mandamientos del catolicismo, la Constitución de Apatzingán; se excomulgó a los autores de ella y se amenazó con igual castigo a quienes la leyeran o la conservaran.

Fuente:
Generación 1960. Mi libro Historia y Civismo. Cuarto Grado, Ed. Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, p. 60 – 62.
App CONALITEG Digital. Generación 1960. Cuarto Grado. Mi libro Historia y Civismo.

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