Inglaterra 1966. Simples sustos

Con algunos obstáculos, México calificó sin derrotas a la justa inglesa y se dio el lujo de ganar la Copa de Naciones de CONCACAF con reemplazos. 

De nueva cuenta bajo el mando de Nacho Trelles, la Selección Mexicana arribó a San Pedro Sula con la etiqueta de favorito para su primer encuentro clasificatorio del grupo 3, que completaban hondureños y estadounidenses.

La aduana catracha no levantó mayor inquietud entre la delegación mexicana. Los jugadores se dedicaron a buscar distracciones sencillas dentro del hotel. El clima era un poco hostil y los locales tenían muy clara la frase de su entrenador Marinho Rodríguez: “Antes morir que perder”.

Se despertó tanta expectación para el encuentro que éste rebasó las posibilidades del inmueble. El estadio se llenó a reventar y dio cabida a gente en el suelo alrededor del campo.

Tan reducido era el espacio que los mexicanos tuvieron que sentarse en el césped para recuperarse durante el medio tiempo, ya que el único vestidor disponible estaba ocupado por los de casa.

México se trajo los puntos con un minúsculo 1-0 y en Ciudad Universitaria fueron otros tres los cueros que cayeron sobre los centroamericanos.

Como siempre, los ‘gringos’ fueron menospreciados y no se les consideró de peligro. Estados Unido entrenó cerca de tres semanas en Bahamas para preparar el encuentro contra los nuestros, con una selección que contó con sólo tres estadounidenses de nacimiento; el resto del equipo estaba integrado por cuatro húngaros, dos ucranianos, dos ‘ticos’, dos alemanes, un rumano, un escocés, un brasileño, un canadiense y un austriaco.

Aun así, los propios americanos no se veían con posibilidades y al respecto al entrenador George Meyer comentó: “Si logramos forzar a los mexicanos habremos dado un paso importante en nuestra campaña”.

Los esfuerzos dieron resultados y el partido terminó empatado a dos goles, situación que en México causó molestia e inconformidad. Pero de nueva cuenta el panorama se aclaró en Ciudad Universitaria.

Ya en la ronda final, los juegos se disputaron ante Costa Rica.

Viso Abella, su entrenador, dispuso que las prácticas fueran a puerta cerrada. “No concederemos libertades, el partido será tan intenso como una batalla”, declaró.

Para ver el juego, aficionados ticos llegaron a la una de la mañana al estadio, durmieron, comieron y vivieron ahí por casi un día. Lamentablemente el cotejo fue malo. Antes de volver a jugar con los costarricenses, México fue sorprendido por la velocidad y verticalidad de los jamaicanos, que les pegaron un susto a los nuestros en su isla. Pero de ahí no pasó, el boleto se consiguió ante los ticos en Ciudad Universitaria, donde se obtuvo una apretada victoria con la bronca obligada: esta vez se formaron parejas, un verde sobre un rojo y al revés; todo fue en un parpadeo y el árbitro decidió continuar.

El goleador de la eliminatoria, Ernesto Cisneros, selló el trámite para dejar de nueva cuenta a los centroamericanos en la orilla. México salió de C.U con un lugar en la Copa del Mundo Inglaterra 1966.

Paralelamente a los encuentros eliminatorios, la Selección participó en el torneo de selecciones de la CONCACAF, donde Trelles reservó a los consagrados y aun así se impuso en la Final al anfitrión Guatemala.

Fuente:
Récord Mundial, Alemania 2006 ¡Piensa en Grande!, Ed. Notmusa, p. 69.

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