Activo. Beneficios económicos futuros

Por lo general, las empresas utilizan sus activos en la producción de bienes o servicios capaces de satisfacer las necesidades de los clientes, debido a que éstos están dispuestos a pagar por ellos, y de esta forma contribuyen a generar el flujo de efectivo de la empresa.

Al referirse a beneficios económicos futuros fundadamente esperados, se quiere decir que tienen potencial para afectar de manera favorable, ya sea directa o indirectamente, los flujos de efectivo de la entidad u otros equivalentes, es decir, que la entidad obtendrá provecho para su operación y crecimiento en el futuro de aquellas partidas que, con base en criterios razonablemente sólidos, se presenten en forma debida en la información financiera cuantificadas de manera correcta. 

La capacidad que tienen estos bienes de ser intercambiados por efectivo, bienes, derechos u otros recursos, o de proporcionar beneficios económicos futuros les confiere un valor o utilidad. 

Los beneficios económicos futuros representados por un activo pueden fluir a la empresa por diversos medios, como en los casos en que: 

a) El activo intervenga en el proceso productivo, es decir, que constituya parte de las actividades operativas de la empresa, al ser utilizado individualmente o en combinación con otros activos para producir bienes o servicios que serán vendidos por la empresa.

b) Debido a que se convierta en efectivo o en otras partidas equivalentes.

c) Por tener la capacidad de reducir pagos en el futuro, por ejemplo cuando se optimizan los procesos de operación.

d) Intercambiado por otros activos.

e) Ocupado para liquidar un pasivo. 

Por ello, debemos reconocer como activo en el balance general única y exclusivamente las partidas que es probable que generen o hagan fluir a la entidad un beneficio económico futuro. 

Algunos activos, por ejemplo, las propiedades, la planta y el equipo poseen una forma física, pero no es esencial para la existencia de un activo; así, por ejemplo, las patentes y los derechos de autor se considerarán activos siempre y cuando se espere que vayan a proporcionar beneficios económicos futuros a la empresa y si ésta los controlará.

Fuente:
‘Principios de Contabilidad’, Álvaro Javier Romero López, Ed. Mc Graw Hill, 4° edición, p. 154.

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