Aculco es un pueblo mágico del Estado de México que además de poseer una gran tradición en quesos, cantera y panadería, tiene maravillas naturales dignas de visitarse, como es el caso de la Cascada de Tixhiñú, que está a 15 minutos del pueblo en auto, por lo que si deberán contar con vehículo propio, rentar alguno u organizarse con los taxis, ya que (al menos en el momento que estuve ahí) no hay líneas de transporte que realmente conduzcan a esta zona, además de que los señalamientos no son muy claros; pero independientemente de esos inconvenientes, el simple paisaje que se puede observar, vale la pena visitar.
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