Nicolás Mangana era un campesino pobre pero ahorrativo. Su mayor ilusión era juntar dinero para comprar unos puercos y dedicarse a engordarlos. —No hay manera más fácil de hacerse rico —decía—. Los puercos están comiendo y el dueño nomás los mira. Cuando ve que ya no van a engordar más, los vende por kilo.
Un sitio con información relevante de distintos temas dignos de compartir