Pocos pudieron pronosticar que el partido inaugural celebrado el 12 de Junio en el Estadio Do Dragao de Oporto, entre Portugal y Grecia, iba a tener un segundo capítulo 22 días después en la Final del torneo. Y es que desde aquel partido de apertura, el cuadro helénico dio muestras de lo que estaba hecho a pesar de que nadie le daba esperanza alguna y derrotó los anfitriones en dos ocasiones, dejó en el camino a Francia y terminó con las ilusiones de la República Checa, para culminar el sueño de coronarse por primera vez en el certamen europeo.
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