Blue Panther. Los fantásticos triunfos





De 1986 a 1988, la carrera de Panther vivió una etapa que ni él mismo esperaba, los triunfos y el reconocimiento de la fanaticada se volvieron el pan de cada día y su entrega en los cuadriláteros era mayor. Junto a Black Man ya había obtenido las capuchas de las Sombras de Plata pero con él tuvo una rivalidad que culminó en un duelo de apuestas donde se reveló el rostro de Álavaro Meléndez, no obstante esa misma noche el Avispón Negro le salió al paso y un mes después también conoceríamos la identidad de un veterano, El Monarca. Solo transcurrieron dos años y Kendo también le hizo frente y corrió con la misma suerte que los otros dos, es así como el Maestro Lagunero recuerda aquellos duelos en los que acabó con los llamados Nuevos Fantásticos.


Black Man, el primero.
“A Black Man lo conocí en la famosa División del Norte cuando él iniciaba con ese nombre, él ya era un luchador reconocido del Toreo cuando yo iniciaba en Gómez Palacio, Durango. Desde luego, jamás me pasó por la mente que iba a enfrentarlo en un duelo de máscara contra máscara, ya que mi sueño y mi quimera era llegar a donde estaban todos ellos.

Al paso de los años mis metas se fueron cumpliendo y llegué a la Lucha Libre Internacional, un día me tocó compartir esquina con él porque ambos éramos técnicos y Valero Meré comenzó a armar una rivalidad entre nosotros, a raíz de eso comenzó un celo profesional que me hizo cambiar al bando rudo. Nuestro primer enfrentamiento fue en la Arena Jalisco y desde entonces comenzó el pique, mismo que llevamos por toda la República Mexicana durante más de 2 años, nos dimos con todo, él era mi pareja y ya habíamos ganado las incógnitas de las Sombras de Plata pero reitero, hubo un distanciamiento.

El día llegó y el escenario perfecto fue el Toreo, estaba a reventar, el público se había dividido y como ambos éramos jóvenes espectaculares, nos salimos a entregar, él era un poco mayor que yo, pero aún así se da el duelo y le gano, no me la creía porque siempre tuvo unas ganas increíbles de hacer su trabajo, jamás se quejó de algo o que no quería luchar, al contrario, era objetivo y participativo.

Lo bueno de esta rivalidad y de este duelo es que Álvaro me dejó mucha experiencia porque él traía la escuela de Guadalajara y de la capital, yo venía del norte, me dejó una satisfacción porque sabía que había subido un peldaño más, me hizo crecer como gladiador y lo mejor de todo es que me dejó otra rivalidad porque ese día comenzó mi pique con el Avispón Negro, además de que hizo que los cimientos de la carrera de Blue Panther se fortalecieran”.

El Avispón Negro, otro más en la lista.
“Mi pique con Avispón Negro fue muy rápido, este se dio cuando destapé a Black Man, en un mes nos dimos con todo en El Toreo, así como a lo largo y ancho del país. El Avispón era muy calculador, un esteta completo, con peso, estatura, conocimientos y lo necesario para derrotarme porque tenía escuela, la del Diablo Velasco.

El duelo de capuchas fue de miedo para mí porque él me superaba en peso y estatura, ahí aprendí que a los rivales grandes hay que ganarles con inteligencia, no con fuerza porque esa ha ido conmigo de la mano y he aprovechado los conocimientos que me dieron mis maestros para manejar situaciones difíciles, fue una justa de todo por el todo y había que salirse a morir en la raya, como estoy acostumbrado hacerlo. Esa batalla me dejó mucha experiencia luchística, pues me costó trabajo y cimentó mi carrera ascendente”.

Kendo aniquilado, cierra la cuenta.
“Me salió al paso uno de los Nuevos Fantásticos, mi carrera iba a un paso muy acelerado con Kendo, inició al darme con todo y como Benjamín Mora era el promotor en Tijuana nos llevaba mucho para allá, donde creció el odio 2 años después de que yo había ganado las tapas de Black Man y Avispón Negro. Con Kendo era un estilo muy diferente al de mis otros rivales porque él tenía una elasticidad y agilidad gigantes, traía escuela de República Dominicana, sabía de artes marciales y había que descifrar qué recursos utilizaría para tratar de vencer. De la manera que lo aventabas él caía parado, tenía un resorte impresionante, era rival difícil porque con una rana lo doblabas y no pasaba nada, era un luchador de esos que no ves muy a menudo.

Llegó una incógnita más a mi vitrina que le dio mucha fuerza a mi carrera, esta fue la cuarta y eso me forjó un prestigio en los años 80’s. Con Kendo aprendí que debo estar preparado para cualquier tipo de rival, poseer una condición física excelente e insuperable, además de saber en qué momento debo de contener a los contrincantes de ese estilo, esa capucha era muy llamativa y adornó mi vitrina con orgullo, pues vencí a un hombre de alta jerarquía y amplia experiencia”.


Fuente: Por Karlo Colín en Luchas 2000 Año 8 Especial #34, 8 de Octubre de 2008, p. 21 – 22.

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