Champions League 1998 – 1999. La Orejona de Sir Alex

Muchos vieron la final de la Champions League 1998 – 1999 y recordaran por siempre la heroica coronación del Manchester United. Pero pocos conocen la historia oculta detrás de ese título cuya conquista no habría sido posible si Alex Ferguson se hubiera dedicado a la mecánica y no a dirigir equipos de fútbol.

En una pequeña casa de Glasglow, Escocia, el 19 de Mayo de 1968, Alex Ferguson (un delantero de 26 años que jugaba para el Rangers) vio por televisión cómo el Manchester United que dirigía el emblemático Matt Busby conquistaba su primera Copa de Europa luego de haber humillado 4 – 1 al Benfica de Eusebio.

“Se hablaba mucho de ese Manchester porque jugaba muy ofensivo; y no era para menos, tenía a George Best y a Bobby Charlton”, recuerda Ferguson.

No obstante, el ataque seductor de los Busby Babes no era la única razón por la que Alex seguía todos los partidos de ese United; el trabajo del mismo Busby era una motivación. “Tengo un gran recuerdo de ese juego. Me emocioné muchísimo con la victoria. El funcionamiento del United y la facilidad con la que se quedó la Copa hacían soñar a cualquiera con convertirse en técnico para tener un equipo que jugara siempre así”, rememora.  

Sin embargo, esa felicidad que lo invadía se opacaba un poco por la ausencia en esa final de un mediocampista del club, su compatriota Dennis Law. “Sentí tristeza cuando vi que él no iba a jugar. Fue mi gran ídolo”, revela Fergie, quien continuó su carrera hasta 1974, fecha en que se retiró con el Ayr United, también escocés.

En ese momento, Alex terminaba con 17 años de trayectoria como jugador y estaba confundido sobre su futuro. Cuenta: “Recuerdo que una alternativa para seguir mi vida era volver a mi profesión de mecánico, pero mi decisión de convertirme en técnico se dio en gran parte por las gratas memorias de ese Manchester campeón de Europa”.

Teniendo claras las imágenes del United de Busby, Ferguson inició su carrera como entrenador. “No pretendo ser como Busby porque es algo muy difícil, pero si quiero lograr sus éxitos deportivos”, ventiló el escocés.

El método de Alex.
La carrera de Ferguson como técnico comenzó en un equipo discreto de su país: el East Stirlingshire, en el cual estuvo algunos meses antes de mudarse al St. Mirren. Aunque no aportó nada a las vitrinas de esos clubes fue contratado por el Aberdeen, equipo con el que entre 1978 y 1986 ganó 10 títulos, entre ellos la Recopa y la Supercopa Europea, ambas en 1983.

Ese protagonismo conseguido en el Aberdeen le sirvió para dirigir a la selección de su país en el Mundial de 1986, donde sumó experiencia. Y en noviembre de ese mismo año fue presentado como técnico del Manchester United en sustitución de Ron Atkinson. Antes de debutar en el equipo, el 22 de ese mes, se enorgulleció del reto: “Sé a lo que me enfrento. La historia de este equipo solo te permite una cosa: triunfar para hacer historia; ese es mi objetivo”. Y ese fue su comienzo en el fútbol inglés.

En ese momento se dijo que el mayor acierto de Ferguson trabajando al frente del Aberdeen, y por el cual había sido llevado al United, era la excelente distribución que había hecho de sus buscadores de talento. Se dijo que había puesto a 17 visores a lo largo y ancho de Escocia.

Los buenos resultados obtenidos durante su etapa en el club escocés le sirvieron para que su método de descubrimiento fuera respetado a su llegada a Inglaterra. En semanas la institución pasó de tener cinco ojeadores a 30, a los que repartió por sectores en dos mapas: el primero cubría la ciudad de Manchester y el otro los alrededores.

A los nuevos integrantes de su grupo de trabajo les advirtió: “No estoy interesado en el mejor chico que vean en las calles donde buscarán, quiero al mejor de cada una de las áreas. Prefiero esperar más tiempo por un buen jugador. Después de todo, para mí no es un placer decirle a un muchacho que no alcanza el nivel que requiero”.

Uno de los primeros frutos de esta búsqueda dejó fue Ryan Giggs, debutado en la Segunda División inglesa en la temporada 1990 – 1991, y en Primera durante la 1992 – 1993. “Desde que conocí a Ferguson noté su pasión por el futbol”, recuerda Giggs, llevado al United cuando tenía 15 años.

Armando al equipo.
Con la misma fórmula con que llegó Giggs aparecieron Paul Scholes, Gary Neville, Nicky Butt y David Beckham, entre otros… Estos jugadores superaron complicadas pruebas de exigencia para llegar al primer equipo, por lo que al hacerlo estaban en condiciones para aportar en la búsqueda del título local que se le había negado al Manchester United desde 1967, época en la que Busby aún estaba al frente.

Con esa camada de muchachos, más experimentados como el portero danés Peter Schmeichel, el defensa irlandés Dennis Irwin y el delantero galés Mark Hughes, los Diablos Rojos se adjudicaron el campeonato inglés 1992 – 1993, el primero que se jugó ya bajo las nuevas reglas de la Premier League. Esta primera liga ganada por Ferguson se sumó a los cuatro trofeos que ya había llevado a las vitrinas de Old Trafford: Copa (1990), Recopa y Supercopa Europeas (1991), y Copa de la Liga (1992).

“Ganar demuestra que el trabajo se está haciendo bien”, decía Alex, quien tenía en la mente una conquista más: la Champions League. Y es que haber obtenido el título local significó que su equipo jugaría el certamen continental 1993 – 1994; sin embargo, sus sueños se vieron frustrados en la segunda fase eliminatoria al ser vencido por el Galatasaray.

La presencia del United en la competencia se volvió frecuente, e incluso en la edición 996 – 1997 alcanzó las semifinales. “Hemos ganado respeto y claramente nos hemos quitado el miedo que podíamos acusar por ser un plantel joven”, destacaba Fergie.

Al arrancar la Champions 1998 – 1999, al Manchester United ya se le conocía como los Fergie Boys. Su juventud les permitía ser dinámicos y un candidato importante a pelear por el título, entonces propiedad del Real Madrid.

Para que los Red Devils se instalaran en la fase de grupos tuvieron que imponerse en dos partidos al LKS polaco. Ya calificados, conformaron el Grupo D, en el que también estaban el Bayern Múnich, Barcelona y Bröndby, siendo los dos primeros amplios favoritos para avanzar.

Durante la primera vuelta de la etapa grupal, el equipo de Alex Ferguson ofreció argumentos para ser considerado aspirante al llegar al Camp Nou, sede de la final. Arrancó con 3 – 3 como local ante el Barcelona, luego fue a Múnich a robarle un punto al Bayern y cerró con un triunfo ante el Bröndby. Para los duelos de vuelta mantuvo el invicto y consiguió su boleto a los cuartos de final, donde enfrentaría al Inter de Milán de Diego Simeone, Roberto Baggio e Iván Zamorano…

En el primer juego, en Old Trafford, los ingleses salieron airosos 2 – 0. Para la vuelta había nerviosismo al interior del equipo, pero Ferguson recuerda que esto desapareció al pisar el césped del Giuseppe Meazza. “Ese día mis jugadores perdieron cualquier temor. Ahí se dieron cuenta de que podían ganarle a cualquiera (comparte). Ese partido les cambió la vida”.

Juventus fue el siguiente equipo al que victimaron y de ahí a la final contra el Bayern al que ya habían enfrentado y en el que resaltaban la presencia en el arco del intimidante Oliver Kahn, la creatividad de Mario Basler y la experiencia de Lothar Matthaus, quien buscaba una Copa que se le había negado. “Sueño con ese título”, revelo el líbero. Y era más grande su deseo por tenerlo ya que él había sido parte del equipo bávaro que en 1987 perdió la final europea ante el Porto. “Fue una de las peores actuaciones de mi vida. Sigo sin digerir ese fracaso”, reconoce.

La trayectoria de Matthaus era respetada por Ferguson. “Nosotros no tenemos a un jugador con ese recorrido y esa calidad, pero si un gran trabajo colectivo”, decía el estratega.

Cábalas y fe.
El día anterior a la final, los jugadores del United fueron saliendo uno a uno del vestidor del Camp Nou para realizar su última práctica antes de enfrentar al Bayern del técnico Ottmar Hitzfield. Todos portaban el uniforme negro con rojo y blanco que normalmente utilizaban para sus entrenamientos, pero hubo un elemento que no lo hizo así; Ferguson, quien 20 días atrás había sido ratificado en el puesto por cinco años más, sorprendió al utilizar una de las playeras con las que el Manchester United conquistó la Copa de Europa en 1968. Fue quizá su cábala o tal vez la forma de animar a sus jugadores a repetir la hazaña que antes habían conseguido Charlton, Best y compañía…

En el juego, el United perdía 1 – 0 con gol de Basler desde el minuto 6, y faltaban menos de dos minutos para que acabara. Pero Ferguson había ingresado de cambio a Teddy Sheringham (67’) y a Ole Gunnar Solksjaer (81’); ellos le resolvieron el juego: Sheringham igualó al minuto 91 y Solksjaer decretó el 2 – 1 al 93. Al escucharse el silbatazo final, Ferguson corrió por la cancha gritando: “¡Esto es futbol y los demás una mierda!”.

Ya más tranquilo recordó señalando al cielo y recordando que ese 26 de Mayo Sir Matt Busby cumpliría 90 años. “Creo que alguien allá arriba nos ha dado un empujón, este título es para él”, dijo. Fergie combinó sus creencias con las cábalas del día anterior y así imitó lo que 31 años atrás había hecho Busby. “Tardamos en repetir la hazaña, pero hoy presumimos de ser el último campeón de Europa de este siglo”, aseveró quien 15 días más tarde fue nombrado Sir por la Reina Isabel de Inglaterra, igual que Busby, su ejemplos desde que en 1974 optó por la dirección técnica en el futbol dejando de lado el oficio de mecánico.



Fuente:
Publicado en Futbol Total. Historia de la UEFA Champions League. 1992 - 2013, Editorial Grupo Medios, p. 32 – 36.










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