El ‘Granate del Sur’. Campeón Apertura 2007

El Club Atlético Lanús rompió con el dominio de los clubes grandes en Argentina y consiguió el primer campeonato de su casi centenaria historia.

Una costumbre casi olvidada en el balompié actual, sobre todo en el esquizofrénico futbol argentino, llevó al Club Atlético Lanús a conseguir el primer título de su historia tras 92 años de vida: la continuidad.


Ramón Cabrero, técnico del equipo granate es, con dos años y dos meses, el entrenador que más tiempo lleva en su puesto en la Primera División Argentina, situación que contrasta con el siguiente dato: en el último semestre, 11 técnicos de los 20 equipos del torneo renunciaron o fueron despedidos.

Luego de varios años como entrenador de las fuerzas básicas de Lanús, Cabrero, nacido en Santander, España, hace 60 años, asumió la dirección técnica del primer equipo, hace dos temporadas, en sustitución de Néstor Gorosito, en la recta final del Apertura 2005.Todo parecía indicar que lo suyo iba a ser un interinato, pero los buenos resultados que consiguió en los últimos juegos de ese torneo y su conocimiento de los juveniles del club le permitieron recibir apoyo de los dirigentes, pese a su falta de experiencia como DT en la máxima categoría.

El subcampeonato logrado en el Apertura 2006, detrás de Boca Juniors, significó otro punto de apoyo para Cabrero, que para ese año se armó buena parte del equipo con jóvenes futbolistas con los que ya había trabajado como Matías Pelletieri, Diego Valeri y Lautaro Acosta, hoy titulares, apuntalados con la experiencia de veteranos como Carlos Bossio, Walter Ribonetto, Rodolfo Graieb y José Sand, un delantero surgido de River Plate y con experiencia en clubes como Banfield y Colón, que este campeonato alcanzó el punto más alto de su carrera.

“Este campeonato es la consecuencia de un trabajo de largo plazo”, ha repetido una y otra vez Cabrero desde el domingo 2 de Diciembre, cuando ganó el título del Apertura para un club que en los últimos años se ha convertido en un exitoso modelo de gestión en el desordenado y siempre caótico futbol argentino, en donde equipos de prosapia como River Plate, Racing Club o Rosario Central, atraviesan por severas crisis institucionales y deportivas, que en el caso de La Academia y Los Canallas, los tienen al borde del descenso.

Pocos recuerdan que hace poco más de dos años Lanús navegaba por aguas complicadas. Que después de la renuncia de Gorosito, Cabrero fue el artífice para sacarlo de la mediocridad. Quién diría que casi 24 meses después, el “Granate” diera su primera vuelta olímpica en Primera División, y nada menos que en La Bombonera.

Lanús hizo una campaña digna de un campeón. Hasta mitad del torneo no aparecía en los primeros puestos de la tabla, cuando Independientemente mandaba en el Apertura y marchaba rumbo a un campeonato que pocos ponían en duda. Pero Lanús, firme en el fondo, con jugadores espectaculares como Valeri y el olfato goleador de José Sand, se fue acercando hasta tomar por asalto el liderato y después mostró el carácter para mantenerse arriba, pese al acecho de un grande como Boca Juniors y del recién ascendido Tigre, la otra sorpresa del Apertura.

La obtención del primer título argentino fue el sueño de 92 años de historia del club, en el que se mezclaron las dulces tardes en que brillaban los “Globetroters”, el primer plantel de Lanús que acarició un campeonato, en 1956, la obtención de la Copa Conmebol, en 1996 con Héctor Cúper como técnico, y la tristeza de la caída a Primera C, en el 78.

La filosofía del entrenador ha sido llenar de responsabilidad a los jóvenes futbolistas de Lanús desde que tomó el primer equipo: “Si perdíamos el campeonato hubiera sido una desilusión demasiado grande para todos, pero nunca un fracaso porque siempre peleamos y este éxito demuestra que apostar al trabajo de juveniles es lo que vale en el futbol”, señalo Cabrero, que como futbolista jugó en Lanús entre 1965 y 1971, siguió su carrera en Newell’s Old Boys y en el Atlético de Madrid, Elche y Mallorca, de España.

Jugador emblema en los 60 y técnico en las difíciles, a Cabrero le llegó el turno de festejar a lo grande a los 60 años, demostrando que madurez no significa antigüedad, pues su idea futbolística quedó plasmada en el terreno de juego y con el campeonato obtenido.



Fuente:
Publicado en Soccermanía Año 6 No. 50, p. 36 – 39.









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