Figuras de los Mundiales. Edson Arantes do Nascimiento ‘Pelé’

“Pelé nunca va a morir”
Edson Arantes do Nascimiento.
 

A los 11 años, Edson Arantes do Nascimiento jugó su primer torneo infantil en la ‘Liga de los Pies Descalzos’ de Baura. El nombre de este evento refleja mucho de los orígenes de quien ha sido considerado casi unánimemente como el ‘Mejor Jugador del Mundo’.

Pelé permanece como uno de los máximos ejemplos de la cultura mundial: un muchacho humilde cuyo talento lo elevó a la cima de la fama y la fortuna… y sin embargo ha retenido su innato sentido de deportivismo y respeto a sus compañeros y rivales por igual.

Su padre, Dondinho, fue también un futbolista destacado en la década de los 40, pero su carrera terminó anticipadamente por una lesión.

La mayoría de los jugadores brasileños utilizan apodos, sin embargo el propio Pelé desconoce el origen de su sobrenombre. Solamente recuerda que el apelativo no le agradaba y que tuvo diversos problemas en la escuela por pelear con compañeros de clase que lo llamaban Pelé.

Posteriormente se convirtió en el nombre más famoso en el mundo del deporte.

En su adolescencia, Pelé explotó como jugador al conseguir su traspaso al Santos de la Liga Paulista a los 15 años.

Rápidamente obtuvo reconocimiento nacional e internacional; a los 16 años ya jugaba para la Selección de Brasil y a los 17 años ganó su primera Copa del Mundo en Suecia 1958.

Sin embargo, requirió de cierta presión por parte de sus compañeros de equipo para convencer al técnico Vicente Feola para ponerlo a jugar en el Mundial.

Santos, su equipo en Brasil, tampoco se aletargó en reconocer el potencial que ofrecía y sus directivos crearon todo un ‘circo’ que viajaría por todo el mundo, con una carga de trabajo que incluía dos o tres partidos por semana con ingresos sustantivos que además posicionaron al club con cierta relevancia a nivel mundial.

El Santos supo exprimir todo el jugo que pudo de ‘O Rei’, quien ganó 22 torneo amistosos internacionales con el cuadro paulista; a este dato había que agregar los 36 goles que marcó jugando para combinados brasileños en partidos no oficiales.

Con los ingresos que los juegos amistosos le dieron al club, el Santos pudo realizar las contrataciones necesarias para ganar la Copa Intercontinental en 1962 y 1963.

La excesiva carga de trabajo generó lesiones para el astro, que le obligaron a tomar un rol periférico en la Copa del Mundo de Chile 1962, donde anotó un gol magnífico ante México en el único encuentro que jugó en el evento que ganaron sus compañeros.

Pelé anotó ocho tantos en un mismo juego contra el Botafogo de Ribeirao Preto en 1964.

En 1966, Pelé capitaneó al equipo brasileño en Inglaterra, pero se enfrentó a un arbitraje no preparado para proteger a los jugadores con habilidad y creatividad.

Una de las imágenes más tristes de ese torneo es la de Pelé, chamarra encima, abandonando el terreno de juego, luego de ser eliminados del evento por Portugal.

A los 32 minutos de un partido regular de la Liga Paulista de 1969 entre el Santos y Vasco da Gama, Pelé anotó de penal el milésimo gol de su carrera.

Pelé se vengó de lo sucedido en Inglaterra y de la forma más gloriosa, en la Copa del Mundo de México 1970, partidos que serán recordados como la apoteosis del gran jugador en la cima de sus capacidades y recibiendo los premios que su talento reclamaba.

Fuente:
Récord Mundial, Alemania 2006 ¡Piensa en Grande!, Ed. Notmusa, p. 76.

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