Argentina 1978. Una niña de 13 años

Apenas asomaban las primeras notas del himno haitiano en el Azteca cuando la rechifla apareció proveniente de las gradas de admisión general; los aficionados con boletos numerados trataron de callar a los rebeldes de las alturas, pero fue en vano. Y es que el odio hacia los caribeños no tiene límites; después de la eliminación para el Mundial de 1974 que tuvo como escenario Puerto Príncipe, ésta era una oportunidad única para cobrar venganza al inicio de la fase final eliminatoria rumbo a Argentina 1978.

Durante la primera fase, México, bajo la dirección de Ignacio Trelles, se las arregló con dificultades ante Estados Unidos y Canadá. Al término de esta, Trelles dejé el cargo para ser sustituido por José Antonio Roca en el Premundial que tuvo como sede a México. En esta justa el equipo dirigido por Roca fue sobrevalorado en todas sus dimensiones. Quizá fueron los medios o tal vez la pasión, pero lo cierto es que hizo más ruido de lo que significó la obtención del pase al Mundial. 

Después de la clara victoria sobre Haití, misma en que Víctor Rangel anotó tres goles, se llevó a cabo una celebración anímica que distaba de una realidad; de hecho, un día antes en la portada se podía leer: “Si ganamos a Haití, casi estamos en el Mundial”; sin duda, un punto de comparación muy pobre. Aun así, tras el triunfo, el presidente José López Portillo no dudo en mandar telegramas a Juan Dios de la Torre, presidente de la FMF, Roca y Vázquez Ayala; cada uno tuvo su felicitación. El compromiso se volvió tal, que el mismo técnico mexicano, aun a más de una semana de concluir el torneo, ya anunciaba una visita a Los Pinos para que el mandatario recibiera al equipo mexicano Campeón del Premundial. En un intento por congratularse con las altas esferas del poder, Roca declaró: “Fue el primero que nos dio su apoyo y no debemos fallarle”. 

Ciertamente era más fácil cumplir que fallar, los rivales no eran de gran cuidado. Aun así, el ‘Pelé Salvadoreño’ Zapata, figura salvadoreña, aseguró que vencerían a México. Antes del juego se desató una controversia respecto a Rangel y Roca, pues el técnico señaló que no por marcar tres tantos ya tenía un lugar asegurado. Fue duramente criticado y por consecuencia Rangel abrió en el cotejo. El día del duelo ante los centroamericanos, las palabras del ‘Pele Salvadoreño’ fueron un fantasma, pues salió expulsado y su equipo cayó por goleada. 

Aun así el encuentro dejo al cuadro nacional convertido en un hospital, pues la lluvia de patadas por parte de los rivales fue escandalosa. Ricardo Juan Faccio, el entrenador de origen uruguayo, se limitó a defenderse al decir que “yo no di órdenes de que salieran a dar patadas, sino de que siguieran las indicaciones. En todo caso, fue culpa del árbitro”. 

En tanto, Roca fue más directo al señalar que el trabajo del silbante Toros Kribitjian, de Estados Unidos, “había sido tan inocente como una niña de 13 años. Los equipos salieron por la victoria y eso le pesó al nazareno”. 

Pero cuando los halagos rebasaron a la lógica fue tras la goleada a Surinam; algunos periodistas, como Jorge Ventura, no dudaron en asegurar que “esta misma Selección, lanzada hacia el Mundial 1978, rebasa cualquier pronóstico”. Eso creó enormes esperanzas en la afición. 

En un destello de lucidez, el mismo Roca estableció que al terminar el Premundial era necesario hacer una gira para trabajar más fuerte, “por lo que nos engañaríamos si creemos estar listos para un Mundial ahora”. 

Sus siguientes encuentros, ante Guatemala y Canadá, no significaron problema alguno; en todo caso, la nota la dieron los seleccionados guatemaltecos, quienes a unas horas del cotejo se negaban a participar por un adeudo pendiente de 20 mil dólares de la Federación de su país. Poco antes del encuentro, Raúl García Granados, jefe de la delegación chapina, arribó con el cheque respectivo y el juego se llevó sin contratiempos. 

Como lo aseguró Roca al inicio del Premundial, México se llevó los 10 puntos posibles y el boleto para la Copa del Mundo; así, mientras el técnico nacional se reintegraba con el Atlético Español, su equipo en la Liga, el ‘Pele Zapata’ aceptaba, antes de partir hacia El Salvador, que ninguno de los cinco equipos participantes estaba en reales condiciones de disputarle el pase a México. En gran medida, los sueños de esas otras selecciones fueron como lo que dijo Roca sobre aquel árbitro: Tan inocentes como una niña de 13 años.

Fuente:
Récord Mundial, Alemania 2006 ¡Piensa en Grande!, Ed. Notmusa, p. 93 – 94.

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