Leona Vicario

Nació en la Ciudad de México en Abril de 1789. Era hija del español Gaspar Martín Vicario y de Camila Fernández, ésta de la ciudad de Toluca.

Los padres de Leona, que disfrutaban de posición desahogada, se esmeraron en la educación de su hija, y no menos que ellos el licenciado Agustín Pomposo Fernández de San Salvador, tío de la niña y tutor de ella al morir los padres. En el bufete del licenciado Fernández de San Salvador, Leona, ya crecida, conoció y trató a Andrés Quintana Roo, también abogado, y pronto se sintieron atraídos por mutua simpatía. Los aproximó, además, igual anhelo por la independencia de la Nueva España y una misma preocupación por el éxito de los insurgentes. Cuando Quintana Roo salió de la capital, para refugiarse con Ignacio Rayón en Tlalpujahua, Leona sostuvo con ellos activa correspondencia y no cesó de enviarles informes y dinero. Logró que, por su cuenta, unos armeros vizcaínos fabricaran armas para los insurgentes en Tlalpujahua. Encarcelada al interceptársele algunas de sus cartas, le fueron confiscados sus bienes a consecuencia de las declaraciones, favorables a la revolución, que hizo durante el proceso. Con ayuda de los insurgentes logró escapar de la cárcel. Casó poco después con Quintana Roo, y al lado de él padeció molestias, privaciones y penalidades. Consumada la independencia, el Congreso, para resarcirla de lo que había gastado y perdido, le donó la hacienda de Ocotepec, situada en los llanos de Apan.

Leona Vicario murió el 24 de Agosto de 1842. Su entierro revistió solemnidad inusitada.

Fuente:
Generación 1960. Mi libro Historia y Civismo. Cuarto Grado, Ed. Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, p. 73 – 74. 
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