San Pedro de Atacama

Es un destino turístico reconocido a nivel mundial y constituye un ícono de Chile en lo que a turismo cultural se refiere. Es una localidad que se distingue por sus rasgos geográficos del norte árido y las alturas características del altiplano. Destaca su patrimonio cultural, con poblados prehispánicos, donde conviven comunidades aymaras que mantienen y practican sus costumbres y formas de vida ancestrales. Es posible encontrar sitios arqueológicos, Santuarios de Altura y Apachetas.

El altiplano, a más de 4.000 msnm., se caracteriza por la presencia de Parques y Reservas Nacionales con salares, lagos, lagunas y volcanes con alturas sobre los 6.000 msnm., con diversidad de flora y fauna altiplánica, llamas, alpacas, especies de flamencos. 

Atractivos turísticos de jerarquía internacional como es el Valle de la Luna, los Géiseres del Tatio, la Reserva Nacional Los Flamencos, Salar de Atacama, entre muchos otros sitios de interés conforma un variado destino turístico en el Norte de Chile. Esto se complementa con una vasta oferta de servicios turísticos y las actividades de turismo aventura constituyen una variada oferta y atractivo para visitantes. 

Constituye además un importante destino en su relación con Bolivia, al conectarse a través de una ruta binacional. Fue declarado Zona Típica en 1980 y el año 2002 declarado Zona de Interés Turístico en conjunto con San Pedro de Atacama-Cuenca Geotérmica Geysers El Tatio. 

Algunos de los principales atractivos turísticos de este destino son el Pueblo de San Pedro de Atacama, el Valle de La Luna, los Geysers del Tatio, el Salar de Atacama, el Volcán Licancabur, la Pukara de Quitor, el Salar de Aguas Calientes, el Salar de Tara, el Salar El Laco, las Termas de Puritama, el Volcán Lascar, el Salar de Pujsa, la Laguna de Tara, la Laguna Miscanti, la Laguna de Chaxa – Toconao, la Reserva Nacional Los Flamencos, la Iglesia de San Pedro de Atacama (MH) y la Cordillera de La Sal. 

Fuente: SERNATUR – Destinos Turísticos Consolidados de Chile. Antecedentes básicos para la inversión (2016), p. 24 – 29.  

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