Vital diversidad de Alemania

Alemania es un país con una gran diversidad biológica. En el país viven unas 48,000 especies animales y 24,000 especies vegetales, entre plantas superiores, musgos, hongos, líquenes y algas. La protección de la base natural de la vida es un objetivo oficial del Estado, anclado en la Constitución en 1994. En Alemania existen 16 parques nacionales y 15 reservas de biosfera de la UNESCO, con caracteres muy diferentes, distribuidos entre el Mar del Norte y los Alpes, y además, miles de zonas naturales protegidas.

Alemania es Estado Parte de los más importantes tratados internacionales sobre biodiversidad y participa en unos 30 acuerdos y programas interestatales de protección de la naturaleza. Con la ratificación del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, los Gobiernos de 196 países se obligaron a reducir significativamente las tasas de pérdida de diversidad biológica. Hasta ahora no se ha logrado revertir, sin embargo, la muerte de especies. En 2010 fue aprobado en la Conferencia de las Partes de la Convención en Nagoya, Japón, un marco de derecho internacional para el acceso a los recursos genéticos y una justa compensación de los beneficios. El Protocolo de Nagoya se haya en vigor desde 2014. 

De los animales vertebrados y plantas en Alemania, más del 40 por ciento están considerados amenazados. Por ello serán redoblados los esfuerzos para la protección de la naturaleza y las especies en la tierra, las aguas y los mares del Norte y Báltico. Un objetivo prioritario es disminuir la destrucción de hábitats naturales debido a la urbanización y la construcción de calles, así como la contaminación derivada de la agricultura intensiva y la fertilización excesiva. Además, se espera poder reducir el consumo de superficies para la construcción de viviendas y rutas de 70 a 30 hectáreas por día. También se aspira a declarar “naturaleza salvaje” un dos por ciento del territorio del país y dejar un cinco por ciento de los bosques en estado natural. En 2015, numerosos terrenos antiguamente de uso militar, con una superficie total de 31,000 hectáreas, han sido convertidos en zonas naturales, entre ellos pantanos y brezales. 

Cada vez más prioridad se concede a la protección ambiental marina. Los mares sufren por la prospección de petróleo, la navegación marina, la sobrepesca, la contaminación con sustancias de lenta degradación (plástico) y la acidificación causada por el anhídrido carbónico. Durante la Presidencia alemana, el G20 acordó en 2017 un plan de acción para detener la proliferación de basura en el mar. Además, se trazó como meta impulsar la creación de un Centro Científico de Monitoreo de la Biodiversidad.


Fuente:
Tatsachen, “La actualidad de Alemania (2018)”, p. 92 – 93.

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