Las condiciones establecidas en la Ley de la Oferta determinan que, a incrementos sucesivos en el precio de mercado de un bien o servicio, se registrarán igualmente aumentos graduales en su oferta total. La curva de la oferta es la expresión gráfica de dicho comportamiento, y muestra las distintas cantidades de bienes o servicios que serán ofrecidos a los consumidores, durante periodos definidos, ante variaciones sucesivas en su precio. Como condición fundamental para su cálculo y trazado se considera que los factores productivos empleados permanecerán constantes, así como la tecnología empleada para la transformación de satisfactores y el precio de los bienes sustitutos. Es decir, salvo el precio, todos los demás elementos y factores se mantienen constantes (ceteris paribus) .