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Mostrando las entradas con la etiqueta Gallinas

Enrique Anderson Imbert – El leve Pedro

Durante dos meses se asomó a la muerte. El médico murmuraba que la enfermedad de Pedro era nueva, que no había modo de tratarla y que él no sabía qué hacer… Por suerte el enfermo, sólito, se fue curando. No había perdido su buen humor, su oronda calma provinciana. Demasiado flaco y eso era todo. Pero al levantarse después de varias semanas de convalecencia se sintió sin peso.

Don Goyo

Nosotros esperábamos con ansias a Don Goyo. Tenía un compañero inseparable: su perro llamado Yunque. Llegaba todos los sábados con su yegua baya cargada de ollas, toallas, rollos de cinta, yoyos, y hasta gallinas y pollos.