Después de la Segunda Guerra Mundial, Francia y Alemania construyeron, paralelamente a la integración europea, una estrecha relación de asociación que hoy se considera modelo de reconciliación entre dos pueblos. En 1957, los dos países formaron parte del grupo de los seis miembros fundadores de la Comunidad Económica Europea (CEE), el núcleo de la actual UE. La amistad franco-alemana, consagrada en el Tratado del Elíseo de 1963, se basa en estrechas relaciones entre las sociedades civiles y en numerosas instituciones binacionales. Ambos países mantienen, también, una estrecha coordinación en asuntos europeos y exteriores y contribuyen permanentemente al progreso de la política europea a través de iniciativas conjuntas.
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