La amistad franco – alemana como motor de la integración europea

Después de la Segunda Guerra Mundial, Francia y Alemania construyeron, paralelamente a la integración europea, una estrecha relación de asociación que hoy se considera modelo de reconciliación entre dos pueblos. En 1957, los dos países formaron parte del grupo de los seis miembros fundadores de la Comunidad Económica Europea (CEE), el núcleo de la actual UE. La amistad franco-alemana, consagrada en el Tratado del Elíseo de 1963, se basa en estrechas relaciones entre las sociedades civiles y en numerosas instituciones binacionales. Ambos países mantienen, también, una estrecha coordinación en asuntos europeos y exteriores y contribuyen permanentemente al progreso de la política europea a través de iniciativas conjuntas.

Un elemento novedoso del proceso de integración europea es la cooperación germanopolaca. La reconciliación con Polonia dio sus primeros frutos con la “Ostpolitik” del canciller federal Willy Brandt en la década de los 70, continuó con el reconocimiento de la frontera común germano-polaca mediante el Tratado 2+4 sobre los aspectos exteriores de la unidad alemana en 1990 y el tratado fronterizo concluido ese mismo año y se institucionalizó con el Tratado de Buena Vecindad entre Alemania y Polonia, de 1991. Las relaciones de asociación con Francia y Polonia se plasman en el formato trilateral del “Triángulo de Weimar”.

Fuente: 
Tatsachen, “La actualidad de Alemania (2018)”, p. 48 – 50.

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