Durante los siglos XVI y XVII se construyeron en la nación mexicana los más fastuosos monasterios de monjas. Sus iglesias ostentaban altares con fabulosos retablos recargados en oro; sus claustros fueron enriquecidos con las pinturas de los más notables artistas de diversas épocas, y en las sacristías se guardaban la mejor producción de los orfebres de aquellos tiempos.
Un sitio con información relevante de distintos temas dignos de compartir