En su recorrido por las pedregosas calles rumbo al Gólgota, Jesús rehúsa beber el tónico adormecedor que las amorosas mujeres de Jerusalén le ofrecen, su sufrimiento debe ser plenamente consciente, ya ha soportado latigazos, insultos, desprecios, pero también se ha reconfortado por el amor de muchas personas que saben que él es inocente, que lo único que han recibido es amor, comprensión, palabras de aliento y la esperanza de compartir el reino de Dios después de dejar el mundo terrestre.
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