Los soles más grandes mantienen un control de la gravedad tal sobre sus electrones que la luz escapa solamente con la ayuda de los poderosos rayos X. Estos rayos ayudantes penetran todo el espacio y se involucran en el mantenimiento de las asociaciones básicas ultimatónicas de energía. Las grandes pérdidas de energía en los primeros días de un sol, después de alcanzar su máxima temperatura, hasta 19.400.000 de grados (C), no se deben tanto al escape de luz como a las pérdidas de ultimatones. Estas energías ultimatónicas escapan hacia el espacio, para participar en la aventura de la asociación electrónica y la materialización de la energía, como una verdadera explosión de energía durante las épocas adolescentes de los soles.
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