Teoría clásica del ahorro y la inversión









La teoría moderna de la ocupación así como de las fluctuaciones económicas se expresa en función de un análisis del proceso ahorro-inversión. El consumo y la inversión son las dos variables de mayor importancia estratégica en la determinación del ingreso total y la ocupación.


Para los economistas clásicos, el análisis del ahorro-inversión cons­tituye una forma analítica para explicar la determinación de la tasa de interés, no la de los niveles de producción y ocupación. En la misma forma en que el precio de una mercancía se determina por medio de la oferta y la demanda, así se determina la tasa de interés por la oferta y demanda de los ahorros. De lo anterior se deduce que cualquier cambio en la tasa de interés existente ori­gina una disparidad entre el ahorro y la inversión, del mismo modo que una desviación del equilibrio en los precios del mercado significa que la oferta y demanda no están equilibradas. Lo ori­ginal acerca de este punto de vista clásico del ahorro y la inversión, es que la tasa de interés sirve como el mecanismo por medio del cual el ahorro se pone en equilibrio con la inversión, sin tener en cuenta el nivel del ingreso.

Una variante del punto de vista clásico del equilibrio ahorro-inversión está basada en la ley de Say. Traducida en términos modernos, la ley de los mercados de Say, de que la oferta crea su propia demanda, quiere decir que los ahorros son automáticamente los mismos que la inversión, sin tener la ventaja de algún mecanis­mo que ponga en equilibrio el ahorro con la inversión. Esta ver­sión da por sentado que son ilimitadas las oportunidades de inversión al tipo de interés en función (función de la inversión infinitamente elástica al interés), y que el ahorro es sumamente sensible a los cambios en la tasa de interés (función del ahorro relativamente elástica al interés). Así pues, cualquiera que pueda ser la tasa de interés, existe una curva de inversión correspon­diente, en forma de una recta horizontal, que intersecta en algún punto la curva de ahorro, no horizontal. Bajo este aspecto, los ahorros constituyen una función de aumento de la tasa de interés, y automáticamente fluyen hacia una cantidad proporcional de inver­sión. Lo que aquí se implica es que no puede existir ni el exceso de ahorro ni la subinversión; de acuerdo con esa teoría no se admite la posibilidad de que exista un exceso del ahorro sobre la inversión.

Si, por otra parte, el ahorro es una función del ingreso, la función-ahorro puede no ser elástica respecto al interés.   En forma semejante, si se descubre que las oportunidades de inversión están definitivamente limitadas por la tasa de interés en vigor, la función-inversión puede ser completamente inelástica al interés.  Una vez que se ha reconocido que el ahorro y la inversión se encuentran relacionados funcionalmente con el nivel del ingreso en vez que con la tasa de interés, no es difícil comprender por qué debe existir la posibilidad teórica de un exceso de ahorro sobre la inversión; pues es posible que el ahorro y la inversión puedan cambiar con el nivel de ingreso en forma tal que las curvas del ahorro y la inversión no se intersecten entre sí.  Es muy probable que exista esa posibilidad en una economía capitalista evolucionada que tiene tendencia a ahorrar más de lo que pueda invertir, de tal manera que la tasa de interés, por baja que sea, no logra equilibrar al ahorro con la inversión. De modo que, cuando los supuestos irrea­les de inversión perfectamente elástica al interés y de ahorro relati­vamente elástico al interés (en, el sentido del programa) se descar­tan, no existe equilibrio automático del ahorro-inversión, haciendo caso omiso del nivel del ingreso.

El punto de partida de la teoría del "sub-ahorro" lo representa la teoría de la relación entre la "tasa natural" y la "tasa del mercado" de interés. La tasa natural es la tasa de equilibrio de interés que iguala al ahorro y la inversión para producir un nivel estable de precios, en tanto que la tasa comercial se admite que significa la tasa de interés en vigor determinada por las condiciones de los mercados de dinero. El concepto de "la tasa natural" es más difícil de definir, porque difiere de un autor a otro. Como lo sugiere el adjetivo "natural", se ha argumentado que la" tasa comercial no debe desviarse de la tasa natural, si ha de permanecer estable el nivel general de precios o, lo que es lo mismo, si han de equilibrarse el ahorro y la inversión. En otras circunstancias se originaría un estado de negocios antinatural, en el que los precios en general serían anormalmente altos o bajos. Cuando la tasa del mercado desciende por abajo de la tasa natural, se hace lucrativo ampliar la producción, ya que el costo de pedir prestado es más bajo que la tasa de rendimientos del capital y la prosperidad continuará indefinidamente. Esto quiere decir que si alguna vez llegara a terminarse esa prosperidad sería a consecuencia de errores en la política bancaria que permitieran que la tasa del mercado se elevara, y a causa de la falta de continuidad en los ahorros del público a expensas del consumo.



Fuente: Kenneth K. Kurihara-Teoria clasica del ahorro y la inversion


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