Extranjeros contra Mexicanos en la Arena México

Mientras se construía la nueva Arena Coliseo, la vida sobre el ring de la antigua Arena México fue muy intensa, presentándose magníficas temporadas con luchadores de los más diversos orígenes internacionales que rivalizaban con elementos nacionales. La enorme calidad de los números luchadores extranjeros que hicieron temporada en la EMLL favoreció enormemente a los nacientes ídolos nacionales, quienes se consolidaron muy rápido sentando las bases de una época de gloria para la lucha libre mexicana.

Muy pronto, asistir los jueves y domingos a las luchas se convirtió en una tradición. En muchas ocasiones las rivalidades entre los nacionales y extranjeros hacían abarrotar la vieja arena; los letreros de “localidades agotadas” figuraban constantemente en las taquillas. Inclusive, en 1938 hubo una temporada de Funciones Populares los días miércoles, con boletos a la mitad de precio de las funciones dominicales (costaba ₵35 la entrada en gradas y ₵50 en ring general). A todo esto, es preciso agregar que el nacionalismo mexicano tuvo un fuerte repunte en aquélla época debido al movimiento por la expropiación petrolera ocurrido el 18 de Marzo de 1938, la cual avivó el sentimiento de orgullo de los logros nacionales. Así pues, comenzaron a brillar figuras provenientes de los más recónditos lugares de la República: desde el sureste mexicano, con exponentes como el Lobo Negro, originario de Oaxaca; pasando por los norteños Charro Aguayo, Alberto Corral y Raúl Romero; hasta los nacidos en el Bajío, como Murciélago Velázquez, Tarzán López, Octavio Gaona, Gorila Macías I y II; entre muchos otros más.

Hubo también muchos luchadores extranjeros que marcaron época, algunos pese a permanecer por cortas temporadas en México. Tal fue el caso de Frederick Von Lamm, un aristócrata alemán que, en su primera aparición en Enero de 1938, sentado en primera fila, impecablemente vestido de jaquet y sorbete alto, comenzó a insultar con tono arrogante y despectivo a los luchadores mexicanos. Su primer rival fue Bobby Bonales, uno de los mejores welters de México, a quien el alemán derrotó gracias a su técnica y fortaleza. A Bonales le siguieron luchadores como El Murciélago Enmascarado y Dientes Hernández, hasta que Merced Gómez logró quitarle el invicto para beneplácito del público mexicano que ya no soportaba las insolencias del luchador alemán.

El 20 de Octubre de 1938 debutó en La Arena México Eddie Muller, un doctor quiropráctico que encarnó el atípico caso de un profesionista de ciencia que se dedicaba también a la lucha libre. Tenía una llave letal llamada la dormidora, que consistía en estrangular a su oponente hasta que, por falta de oxígeno o de circulación sanguínea, éste caía desmayado. Con dicha llave derrotó a los mejores luchadores mexicanos de la época, como Jimmy El Apolo, Cocoliso Nájera y Tarzán López. No obstante, el domingo 27 de Noviembre de 1938, contra todos los pronósticos, Octavio Gaona derrotó al Dr. Muller quitándole el invicto y siendo el único gladiador que pudo zafarse de su letal llave.

En Enero de 1940, para inaugurar las funciones de los jueves en La Arena México, debutó un japonés que, por su apariencia física, no llamó mucho la atención. Su nombre era Toshi Kodriack, y en cuanto a su desempeño sobre la lona había poco que reclamarle ya que era un luchador letal, veloz y salvaje. Combinaba la técnica de lucha libre con el jiu jitsu, disciplina en la que era experto. En sus primeros enfrentamientos derrotó en dos ocasiones a Lobo Negro así como a Merced Gómez, Murciélago Velázquez, Bobby Bonales y Dientes Hernández. Este último pidió que su lucha fuera bajo las reglas del jiu jitsu , ya que el maestro de Huichapan, Hidalgo, en su época de estudiante, había sido campeón en esta disciplina. Sin embargo, el hidalguense fue derrotado por el letal oriental. Aunado a ello, Kodriack dejó lesionados y fuera de circulación por varias semanas tanto a Merced Gómez como al Murciélago Enmascarado y a Bobby Bonales. Fue hasta que le tocó enfrentarse a Jack O’Brien, el 15 de Febrero de 1940, que le quitaron su invicto. O’Brien lo había estudiado bastante bien, detectando sus puntos débiles, y en una tremenda batalla salió con el brazo en alto. Poco después, Dientes Hernández le solicitó a don Salvador Lutteroth González que le pactara una revancha, nuevamente, bajo las reglas del jiu jitsu. Esta fue concedida para el 25 de Febrero del mismo año. La lucha fue encarnizada, el Dientes tenía una espina clavada que quería sacarse con el japonés, La Arena México lucía repleta, toda la gente apoyaba al querido Dientes. Esto hizo que el mexicano se llenara de fortaleza y, después de tres reñidas caídas, el mexicano se alzó con la victoria.

Entre los extranjeros que desfilaron por México, el gran luchador español Gabino Camino merece, sin duda, una mención especial. En sus inicios fue boxeador y peleó en varias ocasiones en La Arena Nacional, manteniendo una rivalidad interesante con Mike Durán y Firpo Mexicano (posteriormente conocido como Firpo Segura). Después, entró a la Lucha Libre por una corta temporada a mediados de los años 30 en La Arena México. Después se ausentó de los cuadriláteros mexicanos y volvió hasta 1940 para enfrentar al ídolo de las mujeres de aquella época, el francés Maurice Boyer. En su retorno fue descalificado gracias a su salvajismo. En el periódico La Afición se mencionó: “Camino si sabe cómo enardecer a la afición”. En su segunda lucha también fue descalificado al enfrentar al italiano Dominic Serio.

Otro rudo que imponía y lograba crispar los sentimientos en el público asistente era Otto Luger, quien en ocasiones salía con una serpiente enrollada en el cuello. Tuvo una importante rivalidad con Dientes Hernández, Bobby Arreola, Jack O’Brien y el Murciélago Velázquez, entre otros. El 4 Junio de 1939, Jack O’Brien y Otto Luger se disputaron una lucha en la que realizaron una inusual apuesta: barba contra cabellera. El luchador alemán perdió y se tuvo que cortar las tupidas barbas ante un lleno impresionante en La Arena México.

El 20 de Agosto de 1939 se presentó en La Arena México el primer team match de lucha en México, enfrentándose los rudos El Hombre Montaña y Pietro Chiandoni contra los técnicos Ray Durán y Alberto Corral. La lucha la ganó la pareja conformada por El Hombre Montaña y Pietro Chiandoni. La intención de efectuar el team match era la de hacer más dinámico el espectáculo, disminuyendo los tiempos muertos entre los enfrentamientos en modalidad mano a mano. El público no aceptó muy bien este formato de lucha al principio, pues estaba acostumbrado a los encuentros directos. Fue hasta un año después que se dio el siguiente combate en esa modalidad. El 8 de Agosto de 1940, se presentó en La Arena México Tony Felleti y Duke Ruppenthal contra Firpo y Bobby Segura. En esta función los hermanos Segura se llevaron la victoria gracias a que Felleti y Ruppenthal terminaron convirtiéndose en mutuos enemigos, a tal grado que una vez terminado el match seguían peleando y soltándose golpes.

Para el jueves 15 de Agosto del mismo año, la EMLL diseño un cartel inusual: tres luchas a una caída sin límite de tiempo y cuatro a dos de tres caídas sin límite de tiempo. La lucha estelar se decidiría con Firpo Segura y el ganador entre Felleti y Rupenthal, mientras que la semifinal sería entre el vencido y Bobby Segura. Antes, vinieron los enfrentamientos entre el español Gabino Camino contra Joe Estés y Firpo Segura contra Gabino Camino. En la primera tanda, se enfrentaron Joe Estés Bobby Segura y Duke Ruppenthal contra Toni Felleti. Como preliminar se presentaron Chick Cicogni contra Loco Hernández. En la lucha preliminar, Chick venció a Loco Hernández. En la segunda lucha, Felleti derrotó a Ruppenthal a base de faules y castigos prohibidos. En el tercer encuentro, Bobby Segura apaleó a Joe Estés. Posteriormente, Gabino Camino se impuso a Firpo en un brutal match, dejando severamente diezmado al ídolo mexicano, quien fue llevado a la enfermería en calidad de bulto. En el ring, caminando de una lado a otro como una bestia jadeante a punto del ataque, estaba Camino esperando a Estés. Toda la gente quería que Estés vengara a Firpo, pero un violento Camino lo venció en dos al hilo, utilizando una toalla para estrangular y posteriormente rendir a Estés. Ante la rechifla de los aficionados, el victorioso y rufián Camino se convirtió en una verdadera bestia, nada lo podía detener. Después, subieron Bobby Segura y Duke Ruppenthal, Segura salió con una sed de venganza que se le notaba a leguas. Venció en la tercera caída con un derechazo que dejó fuera de circulación a Ruppenthal. Después subió Firpo con paso lento y el brazo vendado a enfrentar a Falleti. Firpo quiso terminar pronto con el match lanzando un derechazo al extranjero que asestó correctamente y ambos cayeron juntos al piso, uno por el cansancio y dolor en el brazo y el otro a causa del golpe. Firpo estaba hecho polvo, no podía más con su alma, por lo que el público pidió que se suspendiera el encuentro. Los doctores dieron la orden de acabar con este calvario para Firpo, quien había sido abatido desde su enfrentamiento con Camino.

El domingo 25 de Agosto de enfrentaron Firpo Segura y Gabino Camino en revancha por la salvaje golpiza que el ibérico le propinó a Segura. Con la arena repleta, y tras muchos esfuerzos, Segura logró vengarse de Camino en un encuentro que más bien parecía de boxeo.

Poco antes, el jueves 22 de Agosto de 1940, reaparece Ray Ryan para enfrentar a Octavio Gaona en una lucha estelar de La Arena México. Ryan no sólo derrotó a Gaona, sino que lo humilló. Mucha gente salió anticipadamente de la arena sabiendo que el vencedor indiscutible había sido Ryan. Una semana después, Ryan estelarizó una función en La Arena México enfrentándose a Tarzán López y, de nueva cuenta, el norteamericano ganó aunque por un menor margen. Venció también a Gorila Macías en el marco del 7° Aniversario de la EMLL, efectuado el jueves 19 de Septiembre de 1940.

Ray Ryan y Tony Felleti se enfrentaron a los hermanos Firpo y Bobby Segura. El triunfo fue para los Segura, puesto que los extranjeros tuvieron algunas diferencias que les hicieron perder la cabeza y golpearse entre sí, aún cuando ya quedaban los dos contra Firpo para vencerlo. El resultado dejó insatisfechos tanto a Firpo Segura como a Ray Ryan, por lo que solicitaron un mano a mano para demostrar la superioridad de alguno de los dos. Así, el jueves 10 de Octubre de 1940, Ray Ryan se enfrentó a Firpo Segura, quien dio una espléndida presentación ganándole a Ryan gracias a sus conocimientos boxísticos. Ryan quedó absolutamente insatisfecho por la forma en que Firpo había logrado la victoria, por lo que el jueves 17 de Octubre de 1940 se pactó una mano a mano en superlibre con la variante de que podrían utilizar guantes de box. Segura noqueó a Ryan, los guantes los pudieron usar en el primer asalto, pero la autoridad los obligó a quitárselos y a que continuara el match en superlibre. Después, el público protestó por tal decisión y los luchadores pudieron ponerse los guantes de nueva cuenta, y así, Segura pudo ganar con facilidad. Ryan se quitó los guantes a la mitad de la tercera caída, pero Segura siguió con ellos y de un derechazo mandó a la lona al norteamericano para que el réferi contara los tres segundos reglamentarios para darle la victoria al exboxeador mexicano.

Don Hill fue un luchador técnico muy efectivo en su manera de luchar. Se presentó el 10 de Octubre de 1940 en la lucha semifinal para derrotar a Dientes Hernández, una semana después hizo lo mismo con Bobby Bonales y el jueves 7 de noviembre se vio las caras con Tarzán López en una lucha súper estelar de La Arena México. Todos aseguraban que el luchador zacatecano haría cero y pabilo del luchador norteamericano, ya que, si bien Don Hill había mostrado buenos movimientos, estos no serían suficientes para vencer al flamante campeón mundial welter. Don Hill venció a Tarzán López en una de sus derrotas más sonadas, ya que fue la primera vez que sufrió de esa manera con un extranjero de su propio peso tras conseguir el centro mundial Medio.

La semana siguiente, Hill doblegó a Octavio Gaona, y de inmediato mandó una carta al coronel Landry solicitándole una oportunidad por el campeonato mundial medio que estaba en manos de Tarzán. En la misiva argumentaba que había vencido a los mejores exponentes de Peso Medio, incluido el propio campeón. Mientras esperaba su respuesta, para no perder ritmo, se enfrentó al Murciélago Velázquez, a quien derrotó con facilidad. Después de la respuesta asertiva del coronel y la complacencia del campeón Tarzán Lopez, el jueves 5 de Diciembre se pactó la lucha por el campeonato medio de la NWA. La Arena México lució de bote en bote, con todo y los miles de aficionados que quedaron frustrados por no haber podido encontrar un boleto. Carlos Tarzán López sólo había hecho una defensa anterior frente a Black Guzmán. Los nervios de todos los asistentes estaban al borde de un ataque, pues muchos pensaban que Don Hill se llevaría la lucha después de haber ganado la segunda caída. No obstante, Tarzán venció y de paso le quitó el invicto a Don Hill en una de las luchas más emocionantes que se recuerden en La Arena México.

El 21 de Noviembre de 1940 se pactó una lucha team match entre Ray Ryan y Charlie Layden quienes enfrentaron a Charro Aguayo y Firpo Segura. Los luchadores extranjeros salieron embadurnados en grasa y cuando los nacionales querían aplicarles una llave o un castigo por sometimiento, ellos se zafaban fácilmente. El público de La Arena México no dudó en reaccionar y exigir que se limpiara a los extranjeros: petición que de inmediato fue acatada. La pareja de Aguayo y Segura ganó la lucha, pero entre ellos mismos salieron a relucir viejas rencillas; una rivalidad que habían sostenido años atrás. Poco después, se pactó un mano a mano en que el Charro se llevó la victoria a base de marrullerías, por lo que Segura solicitó una revancha en superlibre. Para darle más emoción al encuentro se pactó que todo fuera para el vencedor, esto es, que el sueldo del luchador derrotado se le entregaría íntegro al luchador vencedor. La lucha se programó el domingo 2 de Febrero de 1941. En una tremenda lucha sangrienta, Firpo venció al Charro Aguayo. Segura ofreció uno de los momentos más valientes de su carrera, que aún lo hacen recordar. Ambos luchadores estaban tan enfurecidos que parecían estar dispuestos a todo, ¡incluso matarse! El público presenció el match de pie conteniendo la respiración en más de una ocasión. El Murciélago salió como second del Charro, mientras Merced Gómez lo hizo de Firpo. Los ánimos estaban tan caldeados que los seconds tuvieron que intervenir en las acciones, convirtiendo con ello la lucha en un team match. Tras dos caídas intensísimas, un Firpo muy agotado le atinó tal derechazo al Charro que lo dejó tambaleando, después lo prendió del cuello en estrangulación directa y aquel no aguantó más y terminó azotando en la lona. Firpo lo tapo para el conteo de los tres segundos reglamentarios. El match había terminado, pero Firpo y Aguayo se incorporaron y siguieron intercambiando golpes por cerca de diez minutos más. Aquellos habían sido minutos llenos de odio y rencor. Firpo acabó con una ceja abierta y el Charro Aguayo también tenía heridas sangrientas, no se sabía ya de quién era tanta sangre regada por la lona y en sus vestimentas. Antonio Andere aseguró en su crónica deportiva del lunes 3 de Febrero que esta fue la lucha más encarnizada que se había registrado en La Arena México.

El domingo 16 de Marzo de 1941, dando rienda suelta a viejas rencillas, se programó una formidable lucha en parejas: Firpo Segura y el Lobo Negro contra Charro Aguayo y Murciélago Velázquez. El Murciélago llevaba en una cajita murciélagos vivos que echó a volar, después fue a meter uno en el calzón del Lobo Negro, quien estaba de espaldas y reaccionó con natural sorpresa y disgusto. El match se lo llevaron Firpo y Lobo a base de trabajo en conjunto, ello, a pesar de que el Lobo sangraba abundantemente, dificultando sus acciones sobre el ring y lo que podía aportar al equipo que había formado con Segura.

El Fantasma Dorado fue uno de los luchadores enmascarados más temidos de inicios de la década de los 40. Venció, en Mayo de 1942, a Firpo Segura de manera brutal con su famosa llave, opio, misma con la que también venció a luchadores de la talla del Gorila Macías, Bobby Segura y Black Guzmán. A este último, en dos al hilo, propinándole su primera derrota de esa forma en toda su vida. El Fantasma Dorado perdió el invicto frente al Charro Aguayo el 22 de Mayo de 1942. Posteriormente, el Fantasma pidió una revancha argumentando que el triunfo del Charro no había sido legal, puesto que para ganarle le volteó la máscara de tal modo que la abertura de los ojos le quedó en la nuca, aprovechando el momento para golpearlo. El Fantasma le dijo a don Salvador Lutteroth que si no le daba la revancha se regresaría a Estados Unidos. El reto se pactó para el viernes 5 de Junio de 1942. En la primera caída de la revancha, Fantasma pudo aplicarle la temible opio al Charro, dejándolo inconsciente. Habían pasado los minutos de descanso entre caída y caída, pero el Charro no se levantaba, así que pidieron cinco minutos extra; éste no respondía. Finalmente, le tuvieron que echar una cubeta de agua fría con el propósito de reanudar el combate. Al reincorporarse, el Charro luchó con más fuerza que nunca y supo neutralizar los ataques del Fantasma, venciéndolo en las siguientes dos caídas y recibiendo una de las ovaciones más fuertes que se dieron en La Arena México. Las rivalidades entre el Fantasma y el Charro Aguayo continuaron hasta que el Charro le ganó el duelo de máscara contra cabellera. Tras quitarse la incógnita, el Fantasma Dorado dejó muy sorprendido al mexicano, pues era ni más ni menos que el viejo conocido Billy Canny, con quien un año antes también había sostenido una fuerte rivalidad.

Dizzi Gardenia Davis fue otro luchador importado que dejó una enorme huella en la historia de la lucha libre mexicana. Pese a ser bastante engreído y petulante, aquel texano era un hombre gallardo y de apuesta figura; salía al ring con refinadas batas, elegantes trusas, ostentosas capas y zapatos finamente lustrados. Asimismo, llegaba a todos sus entrenamientos escoltado de su valet, quien cargaba un ramo de gardenias para que el galante luchador se las repartiera a las bellas damas del público (por supuesto, para ganarse su incondicional apoyo, ya que todos los hombres lo despreciaban). Durante las luchas, no dudaba en parar las acciones para arreglarse el cabello y rociarse perfume a si mismo y a sus contrincante para no perder el glamour en ningún momento. Fue el gladiador más taquillero y con mayor personalidad que vieron las arenas mexicanas en toda la década de los 40. Debutó en Agosto de 1941 enfrentando al ídolo de la afición mexicana, Firpo Segura, a quien venció y humilló, ganándose con ello la ira de los aficionados. También derrotó a grandes luchadores de la época como Jesús Anaya, Tarzán López, Jack O’Brien, Black Guzmán y Charro Aguayo, entre muchos otros más.

El viernes 6 de Noviembre de 1942, en La Arena México, se enfrentaron nuevamente Gardenia y Firpo Segura. Gardenia subió al ring más elegante que nunca, pues trajo desde Estados Unidos a su esposa, hijos, madre y padre; y a otros familiares para que lo vieran luchar. Utilizando engaños y otras artimañas Gardenia logró vencer al boxeador en la primera caída. En la segunda, recibió de Firpo una palanca a la pierna que no lo soltó ni después de haberse decretado el gane parcial de Firpo. El luchador norteamericano quedó tendido en la lona, obligando a su valet a auxiliarlo dándole masajes en la parte afectada. Pasó el tiempo de descanso y Gardenia seguía todavía tirado y recibiendo masajes de su valet, por lo que Firpo se impacientó e intentó atacar a Gardenia. En ese momento, con la bomba de flit que utilizaba para desinfectar el ring. El valet le echó varios bombazos en los ojos a Firpo y rápidamente Gardenia se incorporó para atacar con enorme violencia al mexicano. La lucha terminó cuando el réferi literalmente miró como Firpo recibía una de las mayores muestras de salvajismo en la historia de la lucha y declaró la descalificación de Gardenia. El público estaba tan iracundo que algunos intentaron subirse al cuadrilátero para atacar a Gardenia, el cuerpo de seguridad de la arena protegió al luchador norteamericano e incluso salieron los luchadores que habían formado parte del cartel para hacerle una valla de seguridad. Gardenia tuvo que esperar más de tres horas después de la función para poder retirarse de la Arena México, ya que todavía había aficionados merodeando el lugar en espera del exótico luchador para poder atacarlo. Rápidamente, Gardenia se convirtió en el rival a vencer, su pedantería combinada con su salvajismo hacían que doblegarlo no fuera sólo un objetivo, sino el deseo apasionado de muchos luchadores. Asimismo, el público se divertía con los malos momentos que le hacían pasar a Gardenia. En cierta ocasión, al hacer equipo con Tony Felleti para enfrentar a los Gorilas, Macías y Ramos, el luchador exótico comenzó a lanzar gardenias dedicadas a las mujeres bellas; sin embargo, uno de los gorilas puso en su ramo unas cebollas de cambray. Gardenia se dio cuenta de tal error hasta que ya las había lanzado, cosa que causó la risa generalizada del respetable así como el enojo del singular luchador.

Otro caso sobresaliente fue el del turco Alí Bey, un luchador alto y fornido que profesaba la religión musulmana y siempre andaba con un tapete sagrado para orar en dirección a La Meca. Sin embargo, a la hora de luchar era un despiadado, por lo que se le consideraba uno de los luchadores más salvajes que pisó el ring durante los años 40. Su presentación en La Arena México fue el 28 de Enero de 1940 cuando enfrentó a Tarzán López, a quien derrotó cruelmente, causando tal enojo en el público que muchos aficionados se postraron junto al ring para jalonearlo en un arranque de ira colectiva. No obstante, el personal de seguridad impidió que el luchador turco cayera en manos de la turba enardecida, la cual solo pudo arrebatarle su tapete sagrado, dejando al luchador turco sin parte de su esencia. A los dos días de la función salió en La Afición la nota donde daban una recompensa a quien regresara el tapete, pero a falta de una respuesta Alí Bey tuvo que buscar una alternativa ya que a la siguiente semana le tocaba enfrentar al Charro Aguayo y de ninguna manera podía hacerlo sin su amuleto. Al no encontrar su tapete sagrado por ningún lado, Bey consiguió un colorido sarape de Saltillo, pero este no tenía la carga simbólica de su tapete sagrado. El turco perdió y le atribuyó su derrota a la poca efectividad del sarape nacional. La semana siguiente un miembro de la comunidad musulmana en México le consiguió un tapete parecido al original, y cuando le tocó enfrentar a Joaquín Murrieta, efectivamente, logró vencer al nacional. Se enfrentó después a Firpo Segura, Alberto Corral y a Black Guzmán, entre otros. Terminó su temporada en México a mediados de año.

También se presentaron en México dos moles de proporciones descomunales, el primero de ellos fue Martín Levy, mejor conocido como El Globo Humano. El 17 de Abril de 1941 debutó frente al Charro Aguayo y fue presentado como el luchador más pesado del mundo. Era tanta la expectación por conocer al famoso luchador, que a dos horas de haberse abierto las taquillas los boletos de gradas se agotaron, incluso, se dice que más de mil personas tuvieron que regresar a sus casas con las caras largas por no haber podido entrar a La Arena México para ver tal acontecimiento. El Globo Humano venció en menos de tres minutos al Charro Aguayo, su excesivo volumen complementado con una habilidad enorme asombraron de sobremanera al público. Cuando El Globo pasó una de sus piernas sobre la cabeza del Charro, la gente no podía creer cómo una persona de tales dimensiones podía hacer ese tipo de movimientos. El Charro intentó golpear la cara del Globo, pero éste, con un movimiento rápido, le dio un panzazo que hizo rebotar el luchador mexicano.

Otra gran mole que desfiló por el pancracio nacional fue el Hipopótamo Wiggins, un luchador invencible debido a su gran tonelaje y habilidad. Con sus 240 kilos era un rival complicado, tenía poco menos tonelaje que El Globo Humano; sin embargo, se movía con mucha más habilidad y soltura. En Noviembre de 1941 se enfrentó él solo contra Charro Aguayo y Firpo Segura, quienes habían protagonizado una de las rivalidades más fuertes de aquella época. Ambos luchadores prometieron luchar haciendo equipo y lograron vencer al asombroso Hipopótamo Wiggins.

Joe Grant, apodado “el muñeco de chocolate”, fue un luchador originario de Tampico, Tamaulipas, que inició su carrera en la EMLL a finales de la década de los 30 y luchó hasta finales de los 60. Tuvo fuertes rivales, como Lobo Negro, Dientes Hernández y Murciélago Velázquez a inicios de su carrera, mientras que al final mantuvo enemistades de la talla de El Santo, Gori Guerrero y Lotario. Pero con quien tuvo su más fuerte rivalidad fue con Tarzán López a quien, a pesar de haber protagonizado muy fuertes enfrentamientos con él, nunca pudo ganarle el Campeonato Nacional Semicompleto. Grant era un luchador poderoso e imponente por su tremendo porte y musculatura que tenía como sello las llaves del abrazo del oso y Nelson a las piernas que aplicaba con sus poderosos brazos que apretaban como tenazas.

Un tercer exponente de tremendo tonelaje fue el Hombre Montaña, un luchador con cerca de 120 kilos de poder. Su primera aparición en México fue en 1935 en una función en el Toreo de la Condesa enfrentando al mejor peso pesado de la época, Vicente López. En 1939 apareció en La Arena México teniendo a los rivales de mayor peso en la EMLL como Zimba Parker, Charro Aguayo, Black Guzmán y Joaquín Murrieta. Protagonizó tremendos agarrones con Gorila Macías ya que ambos tenían gran tonelaje, los panzazos y las planchas eran una constante en esas luchas. Con Firpo Segura protagonizó tremendas batallas donde el encuentro siempre era en superlibre a pesar de que las reglas no lo contemplaban así, golpes a puño limpio y ataques arteros.     



Fuente:
CMLL – 85 Años. Lucha Libre, Ed. AM Editores, p. 64 – 79.








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