Ríos y Lagunas





El agua dulce proveniente de la lluvia es el elemento esencial para la existencia de la vida humana. Se almacena naturalmente en glaciares, cuevas, mantos subterráneos, ríos, lagos y lagunas. En México, donde la mayor cantidad de lluvia cae en una sola estación, ríos, lagos y lagunas favorecen el asentamiento permanente de poblaciones: los ríos no sólo transportan el agua necesaria para el consumo humano en las ciudades, sino también permiten el riego en las zonas más áridas.  En las regiones más lluviosas es frecuente que los ríos se salgan de su cauce, provocando inundaciones que a la larga son benéficas, pues depositan limos y materia orgánica que fertilizan la tierra. Los lagos y las lagunas no son sólo centros de recreación o zonas turísticas; en los lagos habitan numerosas especies animales y vegetales que han proporcionado sustento y alimentación a las comunidades ribereñas. Tenochtitlán, la antigua capital de los mexicas, logró ser la ciudad más importante de su época gracias al aprovechamiento de los recursos de los lagos de Texcoco y Xochimilco. Desafortunadamente, en nuestro país la mayoría de los grandes ríos están enfermos: disminuidos en su caudal porque se utilizan para regar los campos y abastecer de agua a las ciudades, están contaminados por los drenajes y los desechos industriales, o azolvados por la deforestación en sus orillas. La limpieza de estos cuerpos de agua es una de las tareas más urgentes que debe realizarse.


Axalapazcos de Oriental.
Axalapazco es una palabra náhuatl que designa los lagos situados dentro de los cráteres volcánicos.  Existen axalapazcos en varias regiones de Guanajuato, México, Michoacán y Veracruz, pero los más conocidos están en los llanos de Oriental, una zona semiárida del estado de Puebla. Los lagos de Alchichica, Atexcal, Quechulac, Aljojuca y La Preciosa son los más importantes, y existen otros más pequeños. La mayoría de estos lagos está por debajo del nivel de la meseta circundante, pues los cráteres que los contienen no llegan a formar un cono volcánico. Los lagos cubren los antiguos conductos por donde salía la lava, y algunos son muy profundos.

Lago de Chapala.
A 1500 metros sobre el nivel del mar, este lago cubre poco más de 1000 km2, pero su extensión varía en las distintas épocas del año. Tiene 84 km de longitud y 20 km de ancho en promedio. Se considera un lago de origen tectónico, ya que ocupa una depresión entre dos grandes fallas orientadas de oeste a este que formaron las sierras del Tizapán y del Travesaño. En el centro tiene dos pequeñas islas. Hasta hace poco tiempo, el nivel del agua se mantenía relativamente constante, pero en la actualidad, la disminución del caudal del río Lerma y el bombeo de agua para abastecer a la ciudad de Guadalajara han reducido el volumen del lago.

Río Usumancita.
Conocido como el río de las ruinas debido a las antiguas ciudades mayas que se encuentran en sus orillas, el Usumancita es el mayor río de México que no cuenta con presas ni pasa cerca de una gran ciudad. En la mayor parte de su curso corre rodeado por la Selva Lacandona, una de las zonas naturales más importantes de nuestro país. Nace en las montañas de Guatemala, pero recibe los mayores afluentes del lado mexicano, donde se unen los ríos Chixoy, Lacantún y Grijalva, que se incorpora 20 km antes de su desembocadura en el golfo de México. La deforestación y la colonización de la selva amenazan la salud del último de los grandes ríos.

Río Lerma – Santiago.
Este río de más de 900 km de largo cruza la región central de México, desde el valle de Toluca a 2600 metros sobre el nivel del mar, hasta las costas de Nayarit. Se llama río Lerma en sus primeros 500 km de recorrido, en los que riega amplias zonas agrícolas en la poblada región del Bajío. Industrias y ciudades contaminan su cauce, que llega muy disminuido al Lago de Chapala. De este surge el río Santiago, que cerca de Guadalajara se interna en un profundo cañón en más de 300 km de longitud y termina en la planicie costera de Nayarit cerca del poblado de Santiago Ixcuintla. El río desemboca en el océano Pacífico cerca de San Blas.

Río Nazas.
El río Nazas no desemboca en el mar o en otra corriente mayor. Antiguamente terminaba en la laguna de Mayrán, pero ahora sus aguas se agotan en los campos de riego de la región conocida como la Laguna, cuya ciudad principal es Torreón. El río nace en las partes más elevadas de la Sierra Madre Occidental en el estado de Durango; sus dos ramas principales, el río Sextín y el río Ramos, se unen antes de cruzar el Bolsón de Mapimí. La cuenca de este río cubre más de 50000 km2 de una región donde las lluvias se concentran en el verano, lo que da lugar a fuertes crecidas en las que el cauce del río, normalmente de 8 m, alcanza los 250 m de anchura.

Río Balsas.
Con una longitud de 840 km, este río riega un cuenca de 105900 km2 en los estados de Guerrero, Michoacán, México, Puebla, Morelos y Tlaxcala. Nace en la sierra de Tlaxco con el nombre de Zahuapan o Atoyac. Se dirige al sur, donde recibe las aguas del río Mixteco; después se desvía hacia el occidente. Al cruzar la región de tierra caliente recibe las aguas de los ríos Amacuzac, Cutzamala, Ajuchitlán y Tepalcatepec. Sus aguas se utilizan para el riego y la generación de energía eléctrica sin que se agote su cauce. Pasada la presa Infiernillo, el río se encajona y atraviesa la Sierra Madre del Sur para desembocar en el océano Pacífico con el nombre de Zacatula.

Lagunas de Montebello.
En la frontera de Chiapas y Guatemala, en las tierras altas situadas al sur del valle de Comitán, se han formado varias decenas de lagunas, cenotes, bajos y lagunetas que en conjunto se conocen como lagunas de Montebello. La mayoría no alcanza el kilómetro cuadrado, pero hay algunas más extensas como las de Tsiscao y Yolnajab. Todas son producto de la erosión y disolución de la roca caliza que también ha formado varias cavernas en la región. Tienen distintas coloraciones según los materiales que hay en el agua. Están rodeadas por un bosque templado y húmedo en el que abundan los helechos. El Parque Nacional Lagunas de Montebello protege algunas de estas lagunas.


Fuente: Bancomer – Álbum de la Naturaleza de México, p. 12 – 13.

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