Champions League 1994 - 1995. Intuición Materna

El Ajax estaba a punto de volar a Viena para enfrentar la final de la Liga de Campeones 1994 – 1995 cuando, de pronto, una mujer se acercó al técnico Louis van Gaal para hacerle una petición especial: “Meta a mi hijo, seguro anotará”. ¡Y así sucedió! A sus 18 años, Patrick Kluivert le dio la Orejona al club de Ámsterdam.


A Louis van Gaal nunca se le va a olvidar la forma en que fue aborrecido la primera vez que dirigió al Ajax como local. Ese 9 de Octubre de 1991 su propia afición lo rechazó con dureza; no le toleraba su poca experiencia como técnico en Primera División.

Van Gaal, quien ocupaba el lugar que había dejado vacante Leo Beenhakker cuando se marchó al Real Madrid, no imaginaba que la gente ajacied fuera a tratarlo con hostilidad.

Aquel día en el Amsterdam Arena, el Ajax tuvo un mal primer tiempo y al descanso, en su camino al vestidor, Van Gaal dirigió su mirada al graderío de donde surgía un sonoro: “¡Johan Cruyff! ¡Johan Cruyff!”, nombre de la figura histórica de los Hijos de los Dioses quien en esa época triunfaba como estratega del Barcelona.

Louis reflexionó: “Ni la prensa ni la afición me aceptan por mi poco cartel”. Y es que su experiencia se limitaba a haber sido auxiliar técnico del AZ Alkmaar y del mismo Ajax. Aunque, eso sí, tenía un curriculum respetable como entrenador de la cantera del club de Ámsterdam, a la cual había llegado en 1988.

Con la intención de mejorar el desempeño de su equipo, para el complemento, hizo algunos ajustes, ¡y ganaron 4 – 0!, además, consiguió que los gritos que hacían alusión a Cruyff cesaran.

El Ajax terminó la temporada 1991 – 1992 en segundo lugar y Van Gaal se mantuvo en el banquillo. Entonces le llego otro problema: le desmantelaron al plantel; el extremo Bryan Roy y el contención Jan Wouters fueron vendidos en 1992 al Foggia de Italia y al Bayern Munich de Alemania, y un año después les dijo “adiós” al delantero Dennis Bergkamp y al central Win Jonk, ambos partieron al Inter de Milán.

Fue cuando Van Gaal echó un vistazo a los jóvenes con quienes había trabajado en categorías infantiles y los fue debutando de acuerdo a las necesidades del equipo. Primero fue Edgar Davds, luego Clarence Seedorf, posteriormente, en el verano de 1994, Patrick Kluivert.

“Mucho de los que sé se lo debo a Louis – decía por aquella época el joven delantero Kluivert –. El me pedía que viera por televisión la forma en que jugaba Ronaldo”. ¿El motivo? Pues que el brasileño había rechazado la oferta para integrarse al Ajax y jugaba con el PSV Eindhoven. ¡Y Van Gaal quería un atacante tan letal como él! Kluivert casi lo fue, pues en la Eredivisie 1994 – 1995 terminó como sublíder de goleo, detrás del brasileño.

El contar con jugadores hechos en casa le generaba a los Ajacieden un ambiente de camaradería. Muestra de ello era la amistad entre el mismo Kluivert con Edgard Davids; los dos crecieron juntos desde la infancia: vivieron en el mismo fraccionamiento, jugaron en la plaza Waterlandplein, integraron un equipo llamado Schellingwoude e ingresaron a la disciplina del Ajax.

Combinación exitosa.
Aquellos jóvenes que fueron subiendo al primer equipo y los jugadores que ya estaban como los gemelos Frank y Ronald de Boer, fueron apuntalados con el goleador finlandés Jari Litmanen en 1992. Un año después, Frank Rijkaard regresó al Ajax tras haber triunfado en el AC Milán. “Quiero retirarme del futbol ganando un título importante con el equipo de mis amores”, dijo el experimentado mediocampista defensivo.

La conexión y los buenos resultados fueron inmediatos. El Ajax empezó a ganar títulos internacionales y locales; primero fue la Copa UEFA en 1992, luego la Copa y la Supercopa de Holanda en 1993, y un año después llegó el primero de tres títulos de liga seguidos.

Con esos galardones, Van Gaal y su plantilla regresaron al Ajax a una Champions League, torneo al que había faltado desde el ciclo 1985 – 1986.

Esa Champions, la 1994 – 1995. Deparó algunas sorpresas en el grupo A, como la eliminación del Manchester United y la supremacía en el sector del Gotemburgo. Y en el D, el Guerrero de Ámsterdam dio muestras de su poder tras vencer en dos ocasiones al AC Milán, campeón vigente.

Luego, en rondas eliminatorias, el Ajax encontró al Bayern Munich en semifinales. En esa estancia, durante la ida, la fanaticada del club neerlandés abarrotó el Amsterdam Arena y presenció un memorable 5 – 2 con el que aseguraron su pase a la gran final.

Seguía el Milán de Fabio Capello que de tan poderoso causaba excesos de confianza en sus jugadores. “Es una oportunidad para revalidar nuestro título. Podemos igualar las seis Copas del Real Madrid”, dijo Dejan Savicevic, quien un día antes del partido decisivo se lastimó el muslo izquierdo y se unió a Marco van Basten, también descartado por lesión.

La confianza en que obtendrían el bicampeonato era tal que Marcel Desailly declaró muy confiado: “Ganaremos porque los equipos en los que he jugado siempre han sido campeones”. Lo había sido con el Marsella en 1993 y un año después con los Rossoneri.

Una petición especial.
Tres días antes de la final a disputarse en el estadio Ernst – Happel, la plantilla del Ajax estaba en el aeropuerto de Ámsterdam. Minutos antes de tomar el avión que los llevaría a Viena, de entre la muchedumbre, una mujer caminó hacia el entrenador para hacerle una petición: “Meta a mi hijo, estoy segura de que anotará”. ¡Era la madre de Kluivert!

Llegó el 24 de Mayo, día del partido y Van Gaal pareció desestimar la sugerencia de Lidwina Kluivert, pues Patrick veía desde la banca cómo el Milán presionaba y generaba ocasiones de gol desde el inicio del partido.

“Tuvimos suerte de que no nos marcaran”, les dijo Van Gaal a sus muchachos en el descanso. Así que para el complemento, el Ajax se hizo de la posesión del balón y provocó que los Milanistas empezaran a meter duro la pierna, como Desailly, quien casi golpea la cabeza de Litmanen con una patada voladora que no fue marcada como juego peligroso y sí como falta del finlandés. Eso irritó a Van Gaal, y en las narices del cuarto oficial emuló la acción del francés. “Pegué el salto para demostrar mi enfado”, explicó tras el partido.

Sin movimiento en el marcador, el cotejo llegó al minuto 70. En ese momento el entrenador del Ajax recordó la sugerencia de la madre de Kluivert. “Le haré caso, a ver qué pasa”, confiesa que pensó. Para esos minutos finales el equipo holandés necesitaba un revulsivo en el ataque, pues Litmanen, ya muy cansado, no llegaba a las pelotas.

14 minutos después del ingreso de Patrick, a seis de llegar el 90, se presentó la jugada que permitiría a Rijkaard despedirse como él quería y que el nombre de su joven compañero quedara grabado en la historia de la Champions.

La acción ocurrió en la media luna del área del Milán. “Me están haciendo el dos contra uno, pensó Frank, quien en una fracción tomó una decisión: “¡Debo pasar el balón a Kluivert!”, quien se perfilaba al arco rival.

“La posición para disparar era muy difícil y tiré forzado con la izquierda. No pensé que fuera a entrar, pero entró y ganamos”, declaró Patrick tras el silbatazo que terminó el partido en el que el Ajax ganó su cuarta corona continental.

“No puedo pedir más. Soy campeón europeo con el Ajax… ¡Y con gol mío!”, añadió entre lágrimas el delantero, quien, a sus casi 19 años, confirmó que su madre sabía lo que decía cuando le pidió a Van Gaal que lo pusiera a jugar.


Fuente:
Publicado por Guillermo Vite García en Futbol Total. Historia de la UEFA Champions League. 1992 - 2013, Editorial Grupo Medios, p. 16 - 19.








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