Las elecciones de 1910

Escándalo noticioso.
En 1908 Porfirio Díaz en declaraciones a un periodista norteamericano afirmó que México ya estaba preparado “para elegir y cambiar su gobierno… sin peligro de revoluciones armadas… Veré con gusto un partido de oposición”, dijo el dictador sin sospechar el efecto que sus declaraciones tendrían en el ánimo de los opositores.


Díaz prometió, además, no reelegirse en las elecciones de 1910 y apoyar al candidato vencedor. De inmediato sus enemigos políticos le tomaron la palabra e iniciaron una intensa actividad.

Francisco I. Madero y otros fundaron el Partido Antireelecionista, del cual salió como candidato para la presidencia. Viajó por todo el país invitando al pueblo a ejercer su derecho al voto. Habló sobre la no reelección y la necesidad de restablecer las libertades y derechos de todos los mexicanos.

Reelección de Porfirio Díaz.
En poco tiempo, Madero se ganó la simpatía de amplios sectores de la población, hecho que Díaz consideró peligroso y ante el cual decidió suspender las elecciones libres y encarcelar al líder antireeleccionista en San Luis Potosí.

Mientras tanto, por sexta vez consecutiva, el Congreso declaró presidente de la República a Porfirio Díaz para el periodo de 1910 a 1916.

Madero se fugó de la prisión y publicó el Plan de San Luis, mediante el cual convocó al pueblo mexicano a tomar las armas el 20 de Noviembre de 1910 bajo el lema: “Sufragio efectivo, no reelección”.

La Revolución de 1910.
Surgió como una necesidad del pueblo de México por elegir a sus gobernantes y, sobre todo, con la finalidad de mejorar las condiciones a las que se encontraba sometido.

La Revolución de 1910 fue una protesta armada contra los abusos de la dictadura porfirista.

Los caudillos del movimiento fueron creando y afianzando el camino revolucionario de acuerdo con sus diversos intereses y proyectos.

Hubo muchas diferencias entre los líderes revolucionarios. Cada uno tenía objetivos diversos, motivaciones particulares y su propia forma de hacer la lucha. Casi ninguno poseía un programa de gobierno consistente. Abundaron las alianzas y las traiciones.

Pese a todo, la Revolución Mexicana alcanzó grandes logros en beneficio de los campesinos y los obreros.

En cierta forma, la gota que colmó la paciencia del pueblo mexicano fue la reelección de Porfirio Díaz. Madero dirigió uno de los movimientos históricamente más importantes de México: la Revolución de 1910.



Fuente: Supertareas 4, Fernández Editores.








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