Introducción a la vida de Jesús

La vida de Jesús el galileo, nazareno, judío, israelita, Maestro, Mesías, el Cristo, Hijo del Hombre e Hijo de Dios, está llena de historia y no precisamente de Dios sino de cómo es el mundo hace dos mil años y de cómo afecta el nacimiento, desarrollo, iniciación, prédica y muerte de este personaje que todavía causa polémica en muchos países del planeta.


Para el mundo cristiano, Jesús es el Cristo quien redime al mundo, primero con sus enseñanzas y sabiduría, después con sus prodigios y milagros y finalmente por la atroz muerte que es decretada por un jurado compuesto por sacerdotes judíos y ejecutado por los soldados de la Roma Imperial.

Toda la vida de Jesús tiene mucha relación entre sus palabras y obras, aunque desde luego también existen discrepancias, empezando porque los judíos no reconocen, abiertamente al menos, que tan siquiera haya existido en Israel algún personaje con ese nombre tan raro como el de Jesús; para ellos no existió y como consecuencia lógica, no puede ser el Mesías que, aún en nuestro tiempo, continúan esperando.

Por su parte, el mundo árabe si tiene documentos que acreditan la existencia y personalidad de Jesús, desde luego no es un símil de Alá, pero si un personaje sumamente extraordinario que fomenta el amor y la paz entre los seres humanos y entre estos y su padre, Dios.

Y el mundo occidental es el bloque de países que ha adoptado a Jesús y a sus enseñanzas abiertamente, primero dentro del catolicismo y después en la cantidad enorme de religiones que no están de acuerdo con las interpretaciones y dictados sobre Jesús provenientes de su sede en Roma, el Vaticano. De ahí que se sectaricen otras organizaciones cristianas empezando por el protestantismo y pasando por evangelistas, adventistas, mormones y un largo, largo etcétera.

Por esto, es conveniente retomar algunas fuentes para volver al camino, ya que lo importante de Jesús no es precisamente su vida, siempre en la misma línea de obedecer los mandatos de Dios, su Padre, incluso, por encima de sus padres y supuestos hermanos terrenales. En esta publicación no importará si es galileo es eso, un oriundo de Galilea, Nazaret o cualquier otro lugar de la Palestina de hace 20 siglos.

Tampoco es importante, más que para fines estadísticos, si Jesús nace el 25 de Diciembre, 6 de Enero, 2 de Febrero o incluso el 21 de Agosto. Y el año, para algunos fue en el año siete anterior a la época actual, otros que el cuatro y finalmente, el que predomina en la mayoría de creencias cristianas, el 25 de Diciembre del año cero.

Otros afirman que Jesús es el primogénito de la pareja de María y José pero de ninguna manera el único y cuenta con cuatro o cinco hermanos más. En su vida adulta también se cree que contrae matrimonio, sin conocer a ciencia cierta quién es la esposa, aunque se especula que pueden ser María Betania, María Magdalena o la mujer que le lava los pies, unta perfumes y seca sus pies con el cabello, todo esto ha sido eliminado o censurado de la Biblia por quienes se encargaron de recopilar la información existente pero que estaba dispersa, sobre la vida de Jesús, según versiones de algunos de sus discípulos.

Sin embargo y a pesar de que son especulaciones que, de confirmarse, no cambiarían el concepto de ser Divino de Jesús, es más, lo enriquecerían como humano, como hombre tan completo como lo fue y un excelente conocedor de la naturaleza humana y esto no se logra si no se está casado, una acción de lo más frecuente en esa y muchas épocas posteriores.

Lo que sí es importante en esta y siguientes publicaciones de este espacio, es el seguir la vida de Jesús, sus palabras, acciones, soledad, conversaciones con los demás, con Dios, con él mismo y con este recorrido, cada lector llegará a sus propias conclusiones, tomando en cuenta que cada persona es una mente especial y cada mente es un mundo tan complejo y sencillo como cada quien lo hace.

Así pues, con la lectura de esta y otras entradas, se intenta que cada quien lea las palabras de Jesús y las asimile como crea que debe ser; de las acciones del Hijo de Dios, la historia ya ha hecho su juicio, falta el de cada uno de nosotros para creer o no en las enseñanzas de Jesús, con algo que el mismo Dios nos ha dado a casi todos los seres humanos: inteligencia.


Fuente:
Los Grandes. Jesús, Editorial Tomo, p. 7 – 9.








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