Navidad e infancia de Jesús

Hasta ahora, no es posible explicar plenamente las numerosas razones del por qué el hijo de Dios encarnado nace en Palestina, en especial por qué exactamente de la unión del matrimonio formado por María y José como marco inmediato para la aparición de este Hijo de Dios en la Tierra y por qué en ese tiempo y no antes o después.


Dentro del mundo esotérico de la tradición judía y cristiana la influencia del mundo espiritual que se da cuando nace cada ser humano, es más poderosa y visible en todos los hombres de genio, cuya aparición en el mundo terrenal no es explicada totalmente por la única ley de la semejanza física y esta similitud llega a su máxima intensidad cuando se trata de uno de esos profetas divinos predestinados a cambiar el mundo en el que viven y hasta muchos años después, como el caso de Jesús, precisamente.

El alma para llevar a cabo una misión encargada directamente por Dios, tiene que venir, ni más ni menos, de la misma divinidad, vive en libertad y consciente de su misión, mas necesita un recipiente, un cuerpo elegido para poder actuar en la vida terrestre, para esto es necesaria la presencia y esencia de una madre de calidad que mantenga su aptitud y actitud moral, firmeza de carácter, poco común hace dos mil años; el deseo de su alma y la pureza de vida que atraiga y encarne en su cuerpo y sangre el alma del redentor, destinado a llegar a ser, a los ojos de los humanos, un verdadero Hijo de Dios. Esto se capta en los evangelios de Mateo y Lucas, quienes han expresado, en forma sencilla, la antigua idea de la Virgen – Madre.

Por otro lado, los estudiosos de la historia ubican la muerte de Herodes en el año 4 antes de nuestra era, misma que probablemente coincida con el nacimiento de Jesús, es decir, por ejemplo, que si estamos en el año 2001 en realidad deberíamos contabilizarlo como el 2005; y otros incluso lo ubican en el año 7, es decir, hace 2012 años, pero como quiera que sea, en realidad a estas alturas del siglo XXI, la cantidad de años no hace diferencia.

Existe cierta seguridad de que, efectivamente, Jesús nace en Nazareth, un pequeño pueblo de Galilea y no en Belén como se difunde después. Es importante comentar que, aparte de Jesús, existen otros nazarenos muy famosos y con nacimientos similares al de él. Ellos destacan, entre otras razones precisamente por no cortarse el cabello y jamás ingerir bebidas con contenido alcohólico: el primero es Sansón a quien un ángel le anuncia a su madre que dará a luz un hijo al cual nunca debe cortarle el cabello, por lo que el niño es consagrado a Dios y con un destino marcado desde antes de nacer: iniciar la liberación de Israel del yugo y sometimiento a que están sujetos por parte de los filisteos, y aunque la historia ha sido deformada haciendo creer que en el cabello está la fuerza de Sansón, más bien radica en su distinción de ser nazareno y la fuerza espiritual que esto representa.

Y Samuel, que si aunamos a las historias de Juan y Jesús, tenemos cuatro historias similares, padres incapacitados orgánicamente para tener hijos, madres que son visitadas por ángeles o arcángeles que les anuncia que han sido elegidas para dar a luz niños extremadamente poderosos en lo espiritual y en lo físico, y para no variar, nazarenos los cuatro.


Fuente:
Los Grandes. Jesús, Editorial Tomo, p. 25 – 26.








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