Jesús en la escuela

Cuando Jesús tiene siete años, es la edad en que los niños judíos empiezan su educación formal en las escuelas de la sinagoga, por eso, en cuanto inician las clases también empieza su vida escolar en Nazaret. A tan temprana edad, el chico ya sabe leer, escribir y hablar con soltura arameo y griego, por lo que ahora es necesario aprender de la misma manera el hebreo. Durante tres años, hasta los diez, asiste a la escuela donde estudia las nociones del “Libro de la Ley”, tal como está redactado, en lengua hebrea. También memoriza las enseñanzas más profundas de la ley sagrada, logrando graduarse a los trece años, por lo que los dirigentes de la sinagoga lo entregan a sus padres como un “hijo del mandamiento”,  por lo tanto, ya es considerado como ciudadano responsable de la comunidad de Israel, con derecho a asistir a la Pascua en Jerusalén en compañía de sus padres.

Aparte de su educación escolar, Jesús toma contacto con la naturaleza humana de todos los rincones del mundo, ya que por el taller de carpintería de su padre se cruzan hombres diversos países y culturas. Cuando tiene más edad, le gusta mezclarse libremente con las caravanas que se detienen cerca de la fuente para descansar y comer. Como habla muy bien el griego, logra largas conversaciones con la mayoría de los viajeros y conductores de las caravanas.

Jesús recibe enseñanza moral y cultura espiritual, principalmente en su hogar y su verdadera educación, el equipamiento de mente y corazón para la prueba real de afrontar los difíciles problemas de la vida, la obtiene mezclándose con sus semejantes. Esta asociación estrecha con jóvenes y viejos, judíos y gentiles, fariseos y saduceos, le brinda la oportunidad de conocer a gran parte de la raza humana. En plena adolescencia, Jesús está altamente educado, en el sentido de que comprende a fondo a la humanidad y la ama con devoción.

El muchacho escucha muchas veces a su padre contar la historia de Elías, uno de los primeros de la larga lista de profetas hebreos que critica a Acaba y desenmascara a los sacerdotes de Baal. Cuando no está en las alturas para contemplar el paisaje lejano, paseo por el campo y estudia la naturaleza en sus distintas manifestaciones, según las estaciones. La educación más precoz de Jesús, exceptuando la del hogar familiar, consiste en tener contacto respetuoso y comprensivo con la naturaleza.

El elegido posee de su padre gran parte de su dulzura excepcional y de su maravillosa comprensión benevolente de la naturaleza humana; ha heredado de su madre el don de notable educadora y su formidable capacidad de justa indignación. En sus reacciones emocionales durante su vida adulta, Jesús es unas veces como su padre, meditativo y piadoso, otras caracterizado por una tristeza aparente; pero continúa hacia delante a la manera optimista y decidida del carácter de su madre. En conjunto, el temperamento de María tiende a dominar la carrera del Hijo divino a medida que crece y avanza a grandes pasos hacia su vida de adulto.


Fuente:
Los Grandes. Jesús, Editorial Tomo, p. 36 – 37.








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