Francisco Xavier Mina

En momentos de angustia y desaliento llego a nuestro país, por Soto la Marina, puerto de la provincia de Nuevo Santander (hoy Estado de Tamaulipas), un guerrillero español: Francisco Xavier Mina, que venía en ayuda de los insurgentes mexicanos después de haber servido a la causa de la libertad de su patria.

Al desembarcar, en Abril de 1817, Mina explicó su propósito al pueblo de la Nueva España: venía a luchar contra un gobierno tiránico, no contra los españoles.

Mina había luchado en España contra la invasión napoleónica, por lo que luego estuvo preso cinco años en Francia. Después se había sublevado contra el rey Fernando VII, al ver que éste, lejos de apegarse a la Constitución, gobernaba como un déspota, y había tenido que huir a Inglaterra. En el destierro conoció al mexicano fray Servando Teresa de Mier, y al oír a éste, y al leerlo, se convenció de que luchar contra la tiranía en México era lo mismo que combatía en España, y que lo uno y lo otro era un solo deber, igualmente sagrado para todos los buenos españoles.

Una vez en nuestro país, Mina organizó, con los recursos militares que traía, los contingentes necesarios para participar en la guerra.

Campañas y muerte del caudillo.

Desde Tamaulipas se dirigió Mina hacia el centro de la provincia de Guanajuato, para reunirse allí con los demás insurgentes, y libró, con buen éxito, batallas y combates que le abrieron el paso a través de lo que es hoy el Estado de San Luis Potosí, más una parte de los desiertos de Zacatecas.

En el fuerte del Sombrero, construido en la sierra de Comanja, a veinticinco kilómetros de la ciudad de León, logró reunirse con Pedro Moreno y Encarnación Ortiz, caudillos insurgentes que operaban por aquellas comarcas.

Los realistas, mandados por Liñán, atacaron y sitiaron el fuerte del Sombrero, y si bien Mina logró salir en busca de víveres, una vez fuera le fue imposible regresar con el auxilio. Ante situación tal, los sitiados, días después abandonaron el reducto, lo que les ocasionó pérdidas muy considerables.

Mina se dirigió al cerro de los Remedios, que el padre Antonio Torres había fortificado. Las fuerzas de Liñán lo sitiaron. Mina salió en busca de ayuda, pero no consiguió nada. Entonces, para distraer a los sitiadores, una parte de los insurgentes atacó, a las órdenes de Mina, la ciudad de Guanajuato, también con mal éxito. Y, así, la lucha fue haciéndose, para Mina y los suyos, más y más difícil, hasta que, al fin, él y Pedro Moreno fueron sorprendidos en el rancho del Venadito. Moreno murió en la lucha; Mina cayó prisionero. Sentenciado a muerte por un consejo de guerra, se le fusiló frente al fuerte de los Remedios el 11 de Noviembre de 1817.

Muerto Mina (a quien todo México recuerda junto a los grandes héroes nacionales por la noble ayuda que brindó a la causa de los insurgentes en las horas más difíciles) continuó la resistencia. Peleaban Guadalupe Victoria, por la parte de Veracruz, y Vicente Guerrero en las montañas del Sur, secundados el uno y el otro por escasísimo número de hombres. 


Fuente:
Generación 1960. Mi libro Historia y Civismo. Cuarto Grado, Ed. Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, p. 65 – 67.
App CONALITEG Digital. Generación 1960. Cuarto Grado. Mi libro Historia y Civismo.

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