Francia 1998. Sin alma

México comenzó el camino a Francia 1998 con una deslucida victoria frente al débil San Vicente como visitante. Sin jugar bien y con muchos errores, consiguió un 3 a 0 que no mostró mucha superioridad. En este contexto Carlos Hermosillo fue convocado a la Selección después de más de un año, por lo que el puntero mexicano declaró: “Ya se habló mucho de por qué no estaba en la Selección, que si debía o que si no. Bora me ha citado cuando lo creyó más necesario y ahora voy a ir cumplir”.

El equipo mexicano no terminaba de gustar y los resultados que obtenía no eran suficientes. Luego de caer en Honduras, la prensa y el público en general reaccionaron en contra de la Selección y sobre todo del técnico nacional. Sin embargo, y para buena fortuna de Bora Milutinovic, el Tricolor sumó tres victorias consecutivas en casa y con ello su pase al hexagonal final de CONCACAF. Para el último enfrentamiento en Kingston, Bora convocó a un equipo alterno, con caras distintas a las que encararon el resto de la competencia, pues se aseguró que la presión era para los locales, quienes estaban obligados a puntuar para poder calificar; de esa manera, México podría escoger el juego táctico que más le conviniera. 

La locura estalló en el estadio nacional de Kingston cuando al minuto 82 Goodison marcó el tanto de la diferencia. “Una derrota histórica”, titularon los diarios nacionales, mientras sus reporteros esperaban impacientes la llegada de la Selección a México. 

“Es un resultado que no deja conforme a nadie, pero ante las circunstancias los muchachos hicieron un gran esfuerzo”, dijo Bora. En este punto su puesto empezó a tambalearse, al tiempo que Honduras tachaban a los mexicanos de vendidos. El jugador catracho Arnold Cruz, quien entonces militaba en Morelia, dijo: “Nos tuvieron miedo, sabían que si pasábamos íbamos a ser el cuadro más difícil para ellos”. 

En su lugar calificaron los jamaicanos, quienes le hicieron el favor a la Selección Nacional de descalificar aquel mote de ‘charros vendidos’. 

Las críticas empeoraron durante el hexagonal. Las cambiantes alineaciones, los múltiples empates y la actitud en general hizo que en más de una ocasión el Azteca coreara a todo pulmón: “¡Fuera Bora!”. 

Inclusive, dentro del vestidor hubo enfrentamientos. Luis García se mostró molesto cuando fue enviado a la banca frente a Canadá y declaró: “Tengo algunas dificultades con Bora, nos enfrentamos y los dos hablamos fuerte, pero él es quien decide”. Aun así, México consiguió la clasificación de forma invicta. 

Algunos en el plantel apoyaron al estratega serbio, entre ellos Hermosillo, quien había sido relegado de la Selección por un buen tiempo. El ‘Grandote de Cerro Azul’ no dudó en expresar a los medios su confianza diciendo: “Es el técnico perfecto para la selección, basta con mirar los resultados”. A su regreso a México, Bora plasmó en un comentario lo que había venido siendo el proceso para él, parado frente a los reporteros exclamó: “Déjenme disfrutar la vida, cabrones. Me hace feliz ir a Francia”. Y es que el serbio estaba listo para acceder a un Mundial por cuarta ocasión, al señalar que ésta era la primera vez que lo hacía cumpliendo con una eliminatoria, puesto que con México en 1986 y con Estados Unidos en 1994 participó como país sede y en 1990 tomó las riendas de Costa Rica cuando el equipo ya había obtenido el pase previamente. 

Para dar puntilla a tan tormentoso proceso, Pelé, en persona, presenció el cotejo entre México y Estados Unidos que terminó con un oscuro empate sin goles. El entonces ministro del deporte de Brasil no dio buen augurio al Tricolor y señaló que debían mejorar demasiado su no pensaban fracasar en Francia. Sus palabras tuvieron eco.


Fuente:
Récord Mundial, Alemania 2006 ¡Piensa en Grande!, Ed. Notmusa, p. 130 – 131.

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