Italia 1934. Política y futbol

“Señores, si los checos son correctos, nosotros somos correctos. Eso ante todo. Pero si nos quieren ganar de prepotentes, el italiano debe dar un cazóte y el adversario caer, buena suerte para mañana, ganen, si no, crash (amenaza de muerte)”

Benito Mussolini, presidente de Italia. 

La sede.

Anfitrión: Reino de Italia.

Capital: Roma.

Extensión: 301,336 km2.

Gobernante en 1934: Benito Mussolini.

Moneda en 1934: Lira.

El mundo en 1934:  Nace el político Cuauhtémoc Cárdenas. En Nicaragua Augusto Sandino es asesinado por Anastasio Somoza.

Los Estadios.

A diferencia de la edición anterior, en la cual la acción se concentró en la capital del país, el certamen de 1934 se llevó a cabo a lo largo y ancho del territorio italiano. Ocho estadios fueron elegidos y las ciudades fueron: Roma, Génova, Trieste, Florencia, Nápoles, Turín, Milán y Bolonia.

Política y Futbol.

La Selección italiana en condición de local participaba por primera ocasión en la máxima justa balompédica del orbe. Los anfitriones partían con la obligación, no sólo deportiva, de levantar la Copa Jules Rimet. La exigencia provenía de la cúpula política, para el dictador Mussolini la coronación significaba mostrar el poderío y superioridad de su raza.

En 1934, una nube gris de represión, muerte, tortura y miedo se cernía sobre la Italia Imperial. Pocos se imaginaban que algunos años después, todo el viejo continente correría con la misma suerte. De esta manera se llevó a cabo el segundo Campeonato Mundial, de antemano el ambiente de fiesta que sólo la pelota puede provocar se vio enrarecido. El fútbol volvía a hermanar al mundo, pero bajo condiciones peculiares y ajenas al juego en sí.

La presencia europea predominó en el certamen italiano, por parte de América participaron Estados Unidos, Brasil, y Argentina. El bloque europeo se compuso de la siguiente manera: Italia, Checoslovaquia, Rumania, Alemania, Bélgica, Austria, Francia, España, Suiza, Holanda, Suecia y Hungría.

Para completar el cuadro, se incluyó por primera ocasión a un seleccionado africano, Egipto que clasificó por la renuncia de Turquía. Uruguay, campeón reinante, dolido por las ausencias en 1930 de las potencias europeas regresó la bofetada y decidió no participar.

La competencia se perfilaba a quedar entre las escuadras europeas; el contingente americano llegó disminuido a la justa, el largo viaje en barco a través del Océano Atlántico fue el principal motivo pero no el único. Las Selecciones llegaban mermadas en lo futbolístico, Argentina, subcampeón en la edición anterior, arribó a Italia bastante disminuido. Raimondo Orsi, Atilio De María, Luis Monti y Enrico Guaita, sus figuras en Uruguay 1930, ahora jugaban para el conjunto local.

Por su parte, Brasil aún en gestación del estilo espectacular que luego les caracterizaría, vivía problemas internos. Y Estados Unidos no contaba con un plantel con calidad suficiente para enfrentar a los gigantes europeos.

Ganar o Ganar.

La Squadra Azzurra inauguró la segunda gran celebración futbolística el 27 de mayo en el Estadio del Partido Nacional Fascista frente a Estados Unidos. Los once italianos saltaron al campo con la obligación política de vencer, y dedicar el triunfo a Benito Mussolini; la dictadura robaba a sus futbolistas la alegría que produce la pelota.

Aunque estuvieran obligados a jugar por el régimen, en el fondo de su corazón los azzurros lo hacían por ellos mismos, por su pueblo y el regocijo que produce el éxito dentro de una cancha.

El juego inaugural fue "engalanado" con la presencia de Benito Mussolini, situación que se repetiría en todos los cotejos del combinado local, y las tribunas fueron colmadas por los camisas negras, milicianos del Partido Nacional Fascista. Ante este escenario se produjo la gran goleada del certamen, Italia masacró a Estados Unidos 7-1. Curiosamente todos los goles fueron realizados por italianos, el gol americano lo anotó Aldo Donelli, italiano avecindado en Estados Unidos.

Entre europeos.

En esta edición no hubo fase de grupos, se jugó directamente la ronda de octavos de final. Italia se deshizo de manera sencilla del único representante norteamericano. En el resto de los encuentros, la tendencia fue la misma. Europa acabó con las aspiraciones del grupo americano y de Egipto a las primeras de cambio. 

En esta fase, Checoslovaquia ganó apretadamente 2-1 al representativo rumano, Alemania hizo lo propio al golear 5-2 a Bélgica, Austria despachó a Francia 3-2, la España de Isidro Lángara y Ricardo Zamora eliminó al Brasil del gran ídolo Leónidas 3-1, Suiza, en contra de los pronósticos, venció a Holanda 3-2, Argentina fue el que más pelea dio pero finalmente cayó 3-2 ante Suecia, y por último Hungría arrolló 4-2 a Egipto. 

A diferencia del torneo anterior, sólo equipos del continente anfitrión continuaron en la lucha por la codiciada Copa Jules Rimet. Italia 1934 ha sido la peor participación del continente americano en un Mundial. 

Para cuartos de final, los locales se convertían en los favoritos indiscutibles para alzar la Copa y llenar de gloria a un pueblo, pero el camino no fue fácil. 

La lógica se impuso y Checoslovaquia dio cuenta de Suiza 3-2, Austria derrotó a Hungría 2-1 y Alemania despachó a Suecia 2-1. La Selección italiana ante la mirada atónita de Mussolini, empató a uno con España en un cruento partido, lo que, debido al sistema de competencia de aquel tiempo, forzaba jugar un partido de desempate en el que los anfitriones se impusieron por la mínima diferencia. 

En semifinales, el combinado checoslovaco fulminó a Alemania 3-1 y Austria no supo aprovechar el cansancio de los azzurri y un gol de Enrico Guaita los condenó a jugar el partido por el tercer puesto. 

La Final.

Fecha: 10 de Junio.

Estadio: Nacional del Partido Nacional Fascista.

Asistencia: 73,202 espectadores. 

Conforme a lo planeado por Il Duce, Italia llegó a la final y en esta instancia se enfrentaron a la poderosa Checoslovaquia. Ambas Selecciones llegaron como las mejores a lo largo del campeonato. La oncena visitante tenía la ventaja de haber jugado un partido menos. 

Con el Estadio Nacional repleto de camisas negras, y en especial con la penetrante mirada de Mussolini, la Scuadra Azzurra saltó al terreno de juego con la expresa prohibición de perder. Los 90 minutos fueron de ida y vuelta, el fútbol ofensivo y los nervios inundaban la cancha, al minuto 76 Antonin Puc silenció al estadio. Cinco minutos después, Italia resucitó con la anotación de Raimondo Orsi. 

En la prórroga, Schiavio anotó provocando el delirio de todo un país. Con el silbatazo final del sueco Iwan Eklind la hazaña se había consumado. 

El equipo mexicano.

Italia 1934 fue el primer certamen mundialista en que se empleó el sistema de clasificación previa, y en el que la Selección Mexicana no participó. En la primera ronda clasificatoria, el equipo dirigido por Rafael Garza Gutiérrez Récord, fundador del Club América, se enfrentó en tres ocasiones al combinado cubano. La superioridad nacional quedó de manifiesto en cada partido, primero ganó 3-2, la segunda partida culminó con un avasallante 5-0 y días después México se impuso 4-1. 

Sin embargo el Tri perdió su pase frente a Estados Unidos en un partido único en el que cayó 4-2.

Fuente:
Futbol Total. Especial. Historia de los Mundiales. Primera Parte 1930 – 1970, p. 14 – 19.

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