Existen 5 estilos y tácticas de gestión para apaciguar un conflicto:
Se usa cuando:
Existe un alto grado de cooperación entre las partes.
La otra parte es experta o tiene mejor solución.
El escenario representa más ganancia que pérdida si se logra acuerdo.
Quieres cuidar intereses personales relacionados con trabajo, metas, objetivos o conservar futuras relaciones.
Consiste en mostrarte de acuerdo apaciguando a la otra parte, incluso usando adulación para reconocer la mejor propuesta.
Usa la técnica si:
No representa un problema importante para ti.
Te has dado cuenta de que estás equivocado.
Quieres finalizar el asunto.
Hay algo más grande en juego que tu percepción.
No la uses si:
Sólo buscas ganar aceptación, pues a largo plazo puede generar desgaste.
Consiste en posponer un problema hasta que las condiciones mejoren o retirarse definitivamente. Se utiliza cuando existe un escenario de pérdida para ambas partes.
Usa la técnica si:
Es un asunto trivial.
No es necesario tomar decisión.
No tienes oportunidad de ganar.
La pérdida sería muy alta o costosa.
Requieres tiempo para organizar tu postura.
No la uses si:
La atmósfera tiene gran carga emocional.
Únicamente la necesitas para evadir conflictos, pues los sentimientos negativos pueden persistir.
Basada en un enfoque ganar‑perder. Actuar de manera asertiva para alcanzar metas sin buscar cooperar, incluso a expensas de la otra parte.
Consiste en competir, controlar, coaccionar o luchar.
Usa la técnica si:
Hay emergencias.
Requieres acción rápida o decisiva.
La gente apoya este enfoque.
Estás en competencias reconocidas.
No la uses si:
La cooperación de otros es importante.
Tu acción puede disminuir la autoestima de otros innecesariamente.
Se utiliza en escenarios pérdida‑pérdida, donde ninguna parte logra lo que realmente quiere.
Consiste en negociar, reducir expectativas o conseguir algo para todos.
Usa la técnica si:
Existe nivel moderado de asertividad y cooperación.
Se requiere solución temporal.
Ambas partes tienen objetivos igual de importantes.
Encuentras solución mejor que estancarse.
El tiempo y recursos son limitados.
No la uses si:
Sólo buscas salida fácil; es mejor colaborar para soluciones creativas.
Las partes se unen para lograr objetivos de cada uno, buscando un ganar‑ganar.
Requiere alto nivel de compromiso, confianza, tiempo y esfuerzo para lograr consenso. Implica crear espacio para ideas, recopilar información, buscar alternativas, dialogar y aceptar desacuerdos.
Usa la técnica si:
Los problemas y relaciones son significativos.
Existe cooperación y disposición para abordar inquietudes.
No la uses si:
El tiempo para resolver es corto.
Los problemas no son importantes.
Conclusión:
Antes de
abordar un conflicto analiza la situación y las posturas de los involucrados
para elegir la táctica idónea. Cada persona tiene un enfoque distinto; ninguno
es mejor o peor. Cada estilo puede ser exitoso o inútil según el contexto. El
reto es usar distintas modalidades de acuerdo con el estado de ánimo, el
entorno y lo que está en juego.
Obtenido de la infografía “Estilos de gestión para la resolución de conflictos”, del curso “Constructor de Paz, disponible en la página www.aprende.org de la Fundación Carlos Slim.

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