El fútbol, como deporte masivo, ha sido practicado por las clases populares desde que la irrupción de la Revolución Industrial, principalmente en el sur de Londres y gran parte de Gran Bretaña, incluyendo a Escocia, Gales y el Eire. El que estas clases se hayan involucrado con tal fervor en el máximo deporte, en donde, sin duda, encontraron gran parte de su identidad, le dio al fútbol su peculiaridad como deporte y lo hizo crecer a los grados que hoy día conocemos. En América Latina, el mestizaje y la negritud se apropiaron del balompié tal como lo hicieron con la música, la artesanía y la religión. Esto permitió, a quienes lo jugaron, el reconocimiento de las sociedades latinoamericanas, que aún no se terminaban de identificar con Europa y sus raíces americanas, pese a que buena parte del siglo XX ya avanzaba en el continente. En Europa, los obreros, los campesinos y algunos grupos étnicos como los gitanos, encontraron en el fútbol una manera de salir de los problemas y de compararse...