Era el año 1172 cuando Ahmad ibn Basu, conocido como "El príncipe de los alarifes", comenzó a edificar la mezquita almohade de Sevilla -convertida hoy en catedral-, de la que en la actualidad sólo se conservan el Patio de los Naranjos y el alminar llamado Giralda. En 1182 se dieron por finalizadas las obras y oficialmente se inauguró, aunque en realidad había partes que no estaban construidas. En 1198 ya se había completado un edificio tosco y sobrio, muy diferente a la cercana mezquita de Córdoba. El templo constaba de una planta rectangular que ocupaba unos 15,500 m 2 ; alrededor del 60% de ese espacio estaba destinado a la sala de oración; el 40% restante lo ocupaban el patio y los pórticos. La zona de rezo incluía diecisiete naves separadas por arquerías de doce vanos. El patio sevillano estaba rodeado por pórticos de doble crujía en los lados Este y Oeste, y uno sencillo en el Norte, donde se abría la puerta principal, la actual Puerta del Perdón. La vida musulmana de l...
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