Mahoma. El primer templo

La entrada en Medina realmente significó para Mahoma el principio de un tiempo nuevo para él y para el mundo, pues de pronto se percibió con toda claridad que estaba naciendo un fenómeno cultural nuevo, antes de eso la propuesta de Mahoma no había sido más que una postura disidente, como muchas otras que habían surgido en la historia de los pueblos árabes y que se habían diluido o habían dejado sus huellas en esa especie de sincretismo cultural y religioso que se manejaba más como un conjunto de mitos que como una religión; pero el Islam se perfilaba como algo totalmente distinto, como la superación de todo lo anterior y la creación de una ideología nueva y de extraordinario vigor; de ahora en adelante los árabes tendrían una sólida estructura religiosa, en vez de múltiples supersticiones, tendrían un líder lúcido y carismático y tenían también su propio libro, lo único que les faltaba era el templo, lo que para aquellos pioneros de la nueva fe no era solamente el lugar físico, sino el concepto de un sitio de reunión, la sacralización de sus creencias, y sobre todo el reconocimiento público de la categoría del Islam como religión independiente del judaísmo y del cristianismo; la gran fuerza que habían adquirido en Medina les permitió conseguir la autorización para practicar su religión de manera pública y formal, lo que en términos políticos era más importante que la estructura física del templo; pero en términos psicológicos y sociales, la construcción del templo era fundamental para reforzar el sentimiento de pertenencia y solidaridad que daría lugar a un núcleo social sólido. El terreno que se pudo conseguir era un antiguo cementerio en el que habían crecido infinidad de palmeras, por lo que el primer trabajo consistió en el traslado de los cuerpos humanos, el talado de las palmeras y el desbroce del terreno. El propio Mahoma participó desde el principio en los trabajos, sin sospechar que de alguna manera estaba preparando su propia rumba, pues es ahí donde descansan sus restos, así que todavía se le llama Maschid al Nabi o "Mezquita del Profeta". La construcción original era muy rústica, los muros de tierra y ladrillo, los soportes estaban hechos con los troncos de palmeras que se encontraban en el propio terreno, y el techo con las hojas de las palmeras; sin embargo el trabajo comunitario representó una nueva actitud social por parte de la gente, pues al integrarse a la nueva doctrina y trabajar en solidaridad se rompían los antiguos vínculos tribales y se construía una nueva sociedad, por lo que todos sentían que aquel templo era el símbolo de una nueva vida.

La estructura de ese primer templo es la que se siguió en las futuras construcciones, con tres puertas: la primera es donde se coloca la Quibla o "punto de oración", la segunda es llamada del "Arcángel Gabriel" y la tercera es la "Puerta de la Misericordia"; otra parte del edificio era habitacional y estaba destinada a dar albergue a los creyentes que lo necesitaran. 

Se dice que el Profeta estuvo meditando largo tiempo en cuál sería la mejor forma de convocar a los creyentes, si panderetas, campanas o trompetas, como hacían los judíos o cristianos; incluso pensó en encender hogueras para usar el humo como señal; pero una noche, Abdallah, hijo de Zaid, tuvo un sueño en el que un hombre gritaba a los cuatro vientos "¡Alá es grande!... ¡No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta!... ¡Venid a la oración!" Aquel sueño del joven Abdullah le pareció providencial a Mahoma, pues resolvía el problema de la convocatoria de una manera original; además de que aquel llamado era un rezo en sí mismo; entonces pensó en construir altas torres o minaretes junto a las mezquitas para hacer el llamado desde ahí, lo que se hace cinco veces durante el día, correspondiendo a los cinco periodos de oración pactados con el propio Alá; en cada caso se repiten las frases antes dichas, y en la primera oración, al amanecer, se agrega: "¡La oración es mejor que el sueño!". 

Al principio Mahoma rezaba y predicaba al mismo nivel que sus discípulos, pero más tarde se mandó construir un estrado o pulpito con una elevación de tres escalones. En esos primeros tiempos, la mezquita estaba abierta para cualquiera que quisiera participar en los rezos y escuchar los sermones, por lo que al principio muchos de los habitantes de la ciudad acudían a los ritos, ya fuera por curiosidad o por búsqueda espiritual, de cualquier manera, las conversiones aumentaron considerablemente, además de que seguían llegando inmigrantes de La Meca, a quienes había que socorrer, pues venían en completo desamparo y muchas veces enfermaban por el cambio de clima y las penurias del viaje; entonces el templo comenzó a funcionar como hospital y centro de auxilio comunitario, por lo que Mahoma creó una hermandad formada por igual número de miembros originarios de Medina e inmigrantes de La Meca. Esta fue una de las primeras instituciones humanísticas del Islam y tal vez la primera asociación de ayuda a inmigrantes que haya existido. 

En este primer templo, y con la organización práctica de toda clase de modelos de conducta que ahí se desarrollaron, se echaron las bases de uno de los procesos sociológicos más importantes que ha habido en la historia de la humanidad. 


Fuente:
Los Grandes – Mahoma, Editorial Tomo, p. 91 – 94.

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