¡Alabado sea el Santo!




Hace 94 años nació quien hasta la fecha es la máxima leyenda de los cuadriláteros, el señor Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como ‘Santo, el enmascarado de plata’. La mayoría sabe que Santo fue un gran luchador, pero ¿Qué tan grande fue? La verdad, él estuvo más allá de los límites habidos y por haber, ya que al mismo tiempo que eliminaba contundentemente a sus rivales en el ring, podía enfrentarse a monstruos, mujeres vampiro y hasta momias de Guanajuato. Sin duda, este gladiador se enfrentaba a seres terribles sin necesidad de superpoderes ni de instrumentos estrafalarios como collares de ajo y balas de plata.

No volaba como Superman ni trepaba edificios como Spiderman, y aún así derrotaba a toda clase de enemigos, pero su máxima victoria no fue arriba del ring, en un cómic o en una película, el Santo alcanzó la gloria cuando, en dos de tres caídas, ganó la inmortalidad. Su historia será relatada en los siguientes párrafos.

Don Rodolfo Guzmán Huerta nació el 23 de Septiembre de 1917 en Tulancingo, Hidalgo, y desde niño se dedicó a practicar la lucha libre. Comenzó luchando como ‘Rudy Guzmán’, después como ‘Demonio Negro’ y posteriormente como el ‘Murciélago II, pero pronto su manager le sugiere probar otros nombres y le da 3 alternativas, ‘El Diablo’, ‘El Ángel’ o ‘El Santo’, decidiéndose por este último debutando el 26 de Junio de 1942. No pasaría mucho tiempo para que se convierta en un ídolo gracias a su estilo ágil y versátil. En un principio, Santo era rudo, pero después de una derrota ante ‘Blue Demon’ termina volviéndose del bando técnico.

En 1952 se comenzó a publicar una historieta de Santo (editada por J.G. Cruz), pero lo más importante llegaría 6 años después con la filmación de sus primeras 2 películas: ‘El Cerebro del Mal’ y ‘Hombres Infernales’, en ellas interpretaría al compañero del héroe principal, pero no pasaría mucho tiempo para que se convirtiera en el protagonista. El 1° éxito cinematográfico del ‘Enmascarado de Plata’ llegó en 1961 y fue el filme ‘Santo vs. Los Zombis’, donde se mostró la imagen que lo haría popular, como un luchador que en su tiempo libre peleaba por la justicia contra psicópatas, brujas, extraterrestres, científicos locos, seductoras mujeres vampiro y monstruos.

Sus películas alcanzaron fama mundial, sobretodo en Europa y Estados Unidos, destacándose la película homenaje por parte de la hermana república de Turquía, dónde se realizó la película ‘3 dev Adam’ (3 Hombres Maravillosos), filme donde nuestro mexicanísimo ‘Santo’ se alía con el ‘Capitán América’ para dar fin a la ola de crímenes perpetrados por el ‘Hombre Araña’ (No es una Invención mía, así es de peculiar la cinematografía de Turquía).

Además de protagonizar más de 50 películas, luchó en más de 3,000 combates ganando más de 16 máscaras (destacándose las de Black Shadow y Bobby Lee) y 20 cabelleras (entre ellas las de Cavernario Galindo y Perro Aguayo). Nadie, absolutamente nadie le pudo quitar su incógnita, ya que la única persona que pudo revelar su identidad fue él mismo, al mostrar parte de su cara en un programa conducido por el periodista Jacobo Zabludovski. Días después falleció al sufrir un infarto después de haber realizado un espectáculo de escapismo en el Teatro Blanquita. Fue enterrado usando su máscara como fue su último deseo.

Aquí no acaba la historia del ‘Santo’, ya que su popularidad ha llegado a niveles insospechados, la mercancía con su nombre es un éxito en todo el mundo, y su máscara, la plateada, sigue siendo una de las más vendidas afuera de las arenas de lucha.

La lucha libre es un espectáculo tan popular como en la época del Santo, pero sin duda, a pesar de que han surgido muchos otros luchadores (incluso algunos que han venido del extranjero), nadie, absolutamente nadie ha igualado al ‘Enmascarado de Plata’, y es que ver el brillo de esa máscara en el cuadrilátero hace sentir a los mexicanos protegidos, protegidos por un superhéroe de carne y hueso, protegidos por un héroe de sangre, alma y corazón, protegidos por un SANTO.

Rodolfo Guzmán Huerta (1917-1984), ¡Por siempre vivirás en la memoria y en los corazones de todos los que somos fieles fanáticos de este noble deporte-espectáculo!

Fuente: Difícil de Creer.

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