Macroeconomía y Contabilidad Nacional






La macroeconomía se ocupa de la conducta de la economía en su conjunto: de las expansiones y las recesiones, de la producción total de bienes y servicios de la economía, del crecimiento de la producción, de las tasas de inflación y de desempleo, de la balanza de pagos y de los tipos de cambio. Se ocupa tanto del crecimiento económico a largo plazo como de las fluctuaciones a corto plazo que constituyen el ciclo económico. En suma, la macroeconomía se ocupa de las principales cuestiones y problemas económicos, se desempeña también en el mercado de bienes en su conjunto como si fuera uno solo. La macroeconomía es una ciencia aplicada, raras veces es bella, pero resulta extraordinariamente importante para el bienestar de los países y de los pueblos.

La macroeconomía se ocupa sobre todo de relacionar los hechos y las teorías. El estudio de la macroeconomía está organizado en torno a tres modelos que describen el mundo y que tienen sus máximas posibilidades de aplicación en diferentes marcos temporales. Entre esos modelos encontramos el de la conducta a muy largo plazo de la economía pertenece al campo de la teoría del crecimiento, que centra la atención en el crecimiento de la capacidad productiva de la economía para producir bienes y servicios. El estudio del muy largo plazo centra la atención en la acumulación histórica de capital y en las mejoras de la tecnología. En el modelo que se denomina el largo plazo, hacemos una instantánea del modelo del muy largo plazo. En ese momento, el stock de capital y el nivel de tecnología pueden considerarse relativamente fijos, aunque tenemos en cuenta las perturbaciones temporales. El capital fijo y la tecnología determinan la capacidad productiva de la economía, que denominamos “producción potencial”. A largo plazo, la oferta de bienes y servicios es igual a la producción potencial. En este horizonte temporal, los precios y la inflación son determinados por las fluctuaciones de la demanda. A corto plazo, las fluctuaciones de la demanda determinan la cantidad de capacidad que se emplea y, por lo tanto, el nivel de producción y de desempleo. A diferencia de lo que ocurre a largo plazo, a corto plazo los precios se mantienen relativamente fijos y la producción es variable. Es en el reino del modelo a corto plazo en el que observamos que la política macroeconómica desempeña el papel más importante. Casi todos los macroeconomistas suscriben estos tres modelos, pero discrepan sobre el marco temporal en el que es mejor aplicar cada uno.

La tasa de crecimiento de la economía es la tasa a la que aumenta el Producto Interno bruto (PIB). La primera razón por la que el PIB varía se halla en que la cantidad de recursos (de todo tipo) de que dispone la economía cambia. Los principales recursos son el capital y el trabajo. La segunda razón por la que el PIB varía se halla en que puede cambiar la eficiencia de los factores de producción. Las mejoras de la eficiencia se denominan “incrementos de la productividad”.

Los modelos son representaciones simplificadas del mundo real. Un buen modelo explica exactamente las conductas que son más importantes para nosotros y omite los detalles que son relativamente poco importantes.

La inflación, el crecimiento y el desempleo están relacionados a través del ciclo económico. El ciclo económico es el patrón más o menos regular de expansión (recuperación) y contracción (recesión) de la actividad económica en torno a la senda de crecimiento tendencial. La brecha de producción mide la diferencia entre la producción efectiva y lo que podría producir la economía en el nivel de pleno empleo de los recursos existentes.

Contabilidad Nacional.
La contabilidad nacional se estudia por dos razones. En primer lugar constituye la estructura formal de nuestros modelos macroeconómicos. La producción se divide de dos formas. Desde el punto de vista de la producción, está se reparte entre el trabajo en la forma de los salarios y el capital bajo el concepto de intereses y dividendos. Desde el punto de vista de la demanda, la producción se consume o se invierte con vistas al futuro. Las cuentas realizadas desde ambos puntos de vista tienen que ser necesariamente iguales en condiciones de equilibrio. La contabilidad nacional, además de analizar la producción real, contiene indicadores del nivel general de precios, que constituyen la base de nuestros análisis de la inflación. La principal cuenta que sacamos con la contabilidad nacional es el PIB, que es el valor de todos los bienes y servicios finales producidos en un país durante un período determinado.

Los ingresos procedentes del extranjero que son pagos a los factores de producción de propiedad nacional, sumados al PIB dan forma al PNB (Producto Nacional Bruto). El capital se desgasta o se deprecia mientras se utiliza para producir, el Producto Interior Neto (PIN) es igual al PIB menos la depreciación.

La demanda total de producción interior esta constituida por cuatro componentes: el gasto de consumo de los hogares (C), el gasto de inversión de las empresas y los hogares (I), las compras de bienes y servicios por parte del Estado (administración central, regionales y locales) (G), y la demanda extranjera de nuestras exportaciones netas (saldo de las exportaciones menos las importaciones) (NX). Estas cuatro categorías explican por definición todo el gasto. La identidad de contabilidad nacional fundamental es:


El consumo comprende el gasto en cualquier cosa. Las compras de bienes y servicios por parte del estado comprenden conceptos como los gastos destinados a la defensa nacional, los costes de la construcción de carreteras por parte de las administraciones regionales y locales y los sueldos de los funcionarios públicos. La inversión privada bruta (sin incluir la depreciación) se concibe como cualquier actividad actual que aumenta la capacidad de la economía para producir en el futuro. El término “exportaciones netas” es la cuenta del gasto interior en bienes extranjeros y el gasto extranjero en bienes interiores; cuando los extranjeros compran los bienes que producimos, su gasto aumenta la demanda de bienes producidos en nuestro páis y la parte de nuestro gasto que se destina a comprar bienes extranjeros ha de restarse de la demanda de bienes producidos en nuestro país y la diferencia entre la exportaciones y las importaciones, que se denomina exportaciones netas, es un componente de la demanda total de nuestros bienes.

El PIB es el valor de los bienes y servicios finales producidos. La insistencia en los bienes y servicios finales no tiene por objeto más que asegurarnos de que los contemos dos veces, es decir, el valor de los bienes intermedios no deben de considerarse, puesto que ya están contemplados dentro de los gastos de los productos finalizados. El PIB real mide las variaciones que experimenta la producción física de la economía entre periodos diferentes valorando todos los bienes producidos en los dos períodos a los mismos precios, o sea, en unidades monetarias constantes. El PIB nominal mide el valor de la producción en un determinado periodo a los precios de ese periodo o, como se dice a veces, en unidades monetarias corrientes.

La inflación es la tasa de variación de los precios y el nivel de precios es la acumulación de las inflaciones anteriores. La tasa de desempleo mide la proporción de la población trabajadora que no tiene trabajo y está buscando uno o esperando a ser llamada de nuevo por la empresa en la que trabaja.

Llevar a cabo los registros de las cuentas nacionales ayuda a que se tenga una mejor idea de la situación económica que acontece en el país o región de donde se obtuvieron los datos.

Fuente: Dornbusch, Fischer & Startz – Macroeconomía.

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