Formas de asimetría informativa










La información asimétrica en los contratos de agentes puede adoptar tres formas: la selección adversa, el riesgo moral y los costes de seguimiento.


Ø  Selección adversa: Si algunas personas saben más que otras sobre la calidad de un producto (en la venta de un producto previamente usado, por ejemplo, el vendedor conoce la calidad exacta del mismo, no así el comprador), entonces algunos productos de alta calidad podrían no ser comercializados en absoluto o muy poco. Podría pensarse que los vendedores se beneficiarían de su  información privilegiada pero, en realidad, no hay ganadores, los compradores inteligentes no jugarán a un juego de este tipo en el que saben que tienen todas las de perder. Por tanto, el mercado de este producto debería existir pero no lo hace porque la información asimétrica lo impide. Para que pueda existir, alguien, que no sea el vendedor, deberá facilitar al comprador un indicio de la calidad del producto (por ejemplo, las agencias de calificación de riesgos  financieros cumplen esa misión en el mercado de emisión de obligaciones o bonos).

Ø  Riesgo moral: Consiste en la habilidad del agente para emplear el dinero que le es otorgado en un proyecto distinto al acordado con el principal gracias a que éste último tiene una información incompleta y su sistema de control es imperfecto. Así, entre dos proyectos que tengan el mismo rendimiento esperado, aquél que tenga una mayor probabilidad de éxito será el más castigado porque reduce el valor de la responsabilidad limitada del agente. Este riesgo se produce cuando una persona cambia su conducta al enterarse de que dispone de un tipo de seguro. Un ejemplo de riesgo moral se produce cuando los inversores internacionales colocan su dinero en países de alto riesgo con la esperanza de lograr un rendimiento muy alto aunque muy incierto, pero sabiendo que si la situación se vuelve insostenible es muy probable que el Fondo Monetario Internacional preste a ese país el dinero necesario para hacer frente a sus deudas (ellos no invertirían en esos países si supieran que el FMI no iba a actuar como prestamista de último recurso).

Ø  Costes de seguimiento: Se derivan de una acción oculta por parte del agente, que se aprovecha de su superioridad informativa, para declarar beneficios inferiores a los reales lo que, según él, le impide hacer frente al servicio de su deuda. Cuando esto ocurra el principal deberá realizar un seguimiento de las acciones del agente o deudor (una auditoría, por ejemplo) con objeto de comprobar la veracidad de su afirmación. Este seguimiento implica un coste adicional, que es incorporado en el tipo de interés del préstamo lo que contrarresta la supuesta ventaja informativa del agente, y no sólo eso sino que tanto el deudor deshonesto como el honesto (el que anuncia siempre su verdadero beneficio) soportan la traslación del coste de seguimiento. Como el principal considera ventajoso el seguimiento, el agente tiende a optar por la honestidad, por ello se dice que el seguimiento tiende a alinear los incentivos de ambas partes. Muchas veces esta es una manera efectiva de controlar las actuaciones del agente, y de esa manera es menos propenso a realizar acciones poco éticas en detrimento de la empresa, el problema, es que este proceso es muy caro, y muy pocas empresas y personas los suelen realizar.




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